Luego de 13 días de estar en China, me siento como si hubieran pasado solo unos cuantos. Probablemente sea que el avance en el aprendizaje del idioma es tan lento, que hace que los días parezcan pocos. Esto, a pesar de que vamos relativamente rápido en el estudio, pues llevamos 75 páginas del libro, en tan solo 5 días de clases.
Sin embargo, tengo que repetir una y otra vez los ejercicios de fonética, gramática y escritura. 10 veces no son suficientes para interiorizar una nueva lengua, sus sonidos, sus construcciones gramaticales y, como en este caso, su escritura. Se requieren muchas horas de estudio y práctica, años según la opinión de la mayoría de estudiantes que ya van algo avanzados en la lengua.
Este mundo de los edificios para estudiantes extranjeros es distinto al exterior. Es una mezcla de college gringo, con muchachitos alocados que vienen a hacer lo que no “pueden” en sus países, por represión o falta de edad, y refugio de estudiosos “desubicados”, anhelantes de dominar un idioma y pertenecer a una cultura que no les pertenece. Aquí se realiza trabajo de hormiga, con diligencia y perseverancia, como mandan los proverbios chinos. Esto, al menos, para los estudiantes de maestrías y doctorados que han hecho del estudio lo principal en sus vidas.
Uno, dos, tres años llevan algunos de estos estudiantes en China, tratando de domar esta lengua estructurada y, al parecer, infinita que te obliga a estudiarla día con día para expresar tus ideas de forma más exacta o bella, según la opinión del lector. Los profesores chinos son no solo exigentes con la gramática, según los pupilos, sino también, a veces, demasiado arcaicos, apegados a viejas formas de lenguaje que les parecen más “bellas”, por lo cual deben reescribir sus trabajos “n” cantidad de veces a fin de complacerlos.
El tiempo de estudio que llevo es demasiado poco como para opinar con suficiente criterio, pero la lengua, esta lengua china que me revuelve el estómago a veces, es el reflejo de un pueblo con más de 5.000 años de historia, sobre todo, diligente y ordenado, que sabe y respeta el lugar de cada cosa, como cada trazo y línea tienen su tamaño y lugar adecuados para decir lo que se quiere decir. Si esto cambia, ya será otra cosa.
Mi lugar en el mundo, por ahora, está aquí. Para ver qué, para entender qué. Solo el tiempo y el aprendizaje de este idioma lo dirán.
Sin embargo, tengo que repetir una y otra vez los ejercicios de fonética, gramática y escritura. 10 veces no son suficientes para interiorizar una nueva lengua, sus sonidos, sus construcciones gramaticales y, como en este caso, su escritura. Se requieren muchas horas de estudio y práctica, años según la opinión de la mayoría de estudiantes que ya van algo avanzados en la lengua.
Este mundo de los edificios para estudiantes extranjeros es distinto al exterior. Es una mezcla de college gringo, con muchachitos alocados que vienen a hacer lo que no “pueden” en sus países, por represión o falta de edad, y refugio de estudiosos “desubicados”, anhelantes de dominar un idioma y pertenecer a una cultura que no les pertenece. Aquí se realiza trabajo de hormiga, con diligencia y perseverancia, como mandan los proverbios chinos. Esto, al menos, para los estudiantes de maestrías y doctorados que han hecho del estudio lo principal en sus vidas.
Uno, dos, tres años llevan algunos de estos estudiantes en China, tratando de domar esta lengua estructurada y, al parecer, infinita que te obliga a estudiarla día con día para expresar tus ideas de forma más exacta o bella, según la opinión del lector. Los profesores chinos son no solo exigentes con la gramática, según los pupilos, sino también, a veces, demasiado arcaicos, apegados a viejas formas de lenguaje que les parecen más “bellas”, por lo cual deben reescribir sus trabajos “n” cantidad de veces a fin de complacerlos.
El tiempo de estudio que llevo es demasiado poco como para opinar con suficiente criterio, pero la lengua, esta lengua china que me revuelve el estómago a veces, es el reflejo de un pueblo con más de 5.000 años de historia, sobre todo, diligente y ordenado, que sabe y respeta el lugar de cada cosa, como cada trazo y línea tienen su tamaño y lugar adecuados para decir lo que se quiere decir. Si esto cambia, ya será otra cosa.
Mi lugar en el mundo, por ahora, está aquí. Para ver qué, para entender qué. Solo el tiempo y el aprendizaje de este idioma lo dirán.
4 comentarios:
Gracias caro por compartir tus vivencias con nosotros a diario ingreso a leer.
Charli
Hello Carol!!!!
What you write is extremely... I can't find a word for what I would really like to say, it's too many things all together...
But I love reading it. I do it almost every day. Be strong.
Sara
Hola Carito: de verdad que eres increìble y admiro tu valor y deseos de superaciòn, cuando leo tus notas me imagino lo dificil que ha sido acostumbrarse (digamos) un poco, pero como dices ahì vale le pena hacer el esfuerzo. Sigue adelante, mucha suerte amiga, Dios te acompaña siempre y te cuida. Cuidate mucho!!! Cynthia
Carito, me imagino lo duro que debe ser entrar a un mundo completamente distinto desde todo punto de vista. Los primeros meses van a doler mucho, pero poco a vas a ir escalando ese muro grandote del idioma , poquito a poco...hasta lograr verlo todo desde arriba. Ahora tendrás que hacer como los alcohólicos, un día a la vez...., jejje, ésa, dicen, es la mejor receta para salir adelante. Un abrazo grande..de veras que los tenés bien puestos, jejej...toda mi admiración por lo que estás haciendo
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