viernes

La lógica de lo lógico

"Fuxi, juxi", "relájese, respire". No sé exactamente cuál palabra significa qué cosa, solamente que ya me familiaricé con ellas en mis clases de yoga, pues la instructora las repite constantemente como parte del duro entrenamiento que tenemos en cada clase. Si alguno de ustedes pensaba que el yoga es una disciplina serena o fácil, se equivocaron. En cada clase el dolor por los estiramientos casi se compara con el de las patadas del kickboxing, solo que con otros matices y gemidos, y sin sangre...
Una noche de éstas, luego de mi clase de yoga, de haber trabajado duro mis músculos, meditado lo poco que puedo yo sola -pues no entiendo prácticamente nada de lo que la profesora dice en la clase- y de haberme relajado, entré en el hotel para ir a mi cuarto a ponerme a estudiar el mandarín.
Entré en el ascensor y detrás de mí, dos hombres asiáticos -chinos supongo-., vestidos de traje y con apariencia muy formal. Estaba en mi estado de letargo y dolor muscular, cuando de repente, entre el piso 1 y 3, sonó una pequeña salida de gas; no, no era del ascensor, era del cuerpo de uno de los señores.
En mi país, evitamos "tirarnos pedos" -como decimos en la jerga callejera- que suenen. Hay que mantener la imagen y no hacer tan directamente evidente quién es el culpable del mal olor que aparece. En China se me hizo evidente que "tirarse un pedo" es lo más normal del mundo, que todos lo hacemos, entonces, por qué esconderlo.
Las diferencias culturales entre los chinos y los costarricenses son grandes en muchos sentidos, sobre todo en estos temas "escatológicos". Hablo de los ticos porque son la cultura de la que provengo y puedo comparar con mayor criterio, aunque siempre dicen que comparar no es bueno, a uno se le hace inevitable.
Esto no significa que crea que nuestra cultura sea mejor o peor que la de los chinos, es diferente y cada cual se "tira los pedos" como puede o como quiere, verdad...
Nuestra "laoshi" o profesora de chino nos dijo, por ejemplo, que para ellos -los chinos- sonarse la nariz de forma ruidosa es de mala educación, pero no para la mayoría de nosotros provenientes del "oeste". En realidad, en Costa Rica todas esas cosas se hacen en lo privado, nunca en lo público.
Aquí se me hace cada vez más evidente lo "conservadores" y "enclaustrados" que somos los ticos en cuanto a muchos temas, sobre todo por temor de "¿qué dirá la gente de mí?".
Lo interesante de conocer otras culturas es precisamente que te hacen evidente lo construidas que son nuestras costumbres, nada es así porque es así; la gente va amoldando su forma de vida a cierta lógica, que es una lógica diferente en otros lugares, sobre todo a miles y miles de kilómetros de distancia.
A pesar de estar conciente de todo esto, yo seguiré sin "tirarme pedos" ruidosos en China, aunque a nadie le importe, pues mi cultura está tan arraigada que me sentiría demasiado acongojada de hacerlo. Esas cosas seguirán pasando solo en mi cuarto, cuando mi compañera no esté, por supuesto.

domingo

El Templo Ji Min



































Fundado en el primer año de la Dinastía Jin de Youngkang del Este (300 años d.C.), el Templo Ji Ming tomó su nombre del Templo Tong Tai. Actualmente se conoce como uno de los 480 templos de las dinastías del sur de China.

En la dinastía Tang del Sur fue llamado Templo Jing Ju y, luego, Templo Yuan Ji. En la dinastía Song fue llamado Fa Bao, pero desde 1387, se le llamó Ji Ming. Fue restaurado por el monge De Min en el primer año de la dinastía Qing.

El edificio Jing Yang fue añadido en 1912 y fue reconstruido por los monges en 1959, después de que un gran incendio quemara varios edificios en 1973. Fue restaurado en 1981 y desde 1984, las estatuas de bronce del Buda y Guan Yin (que pesan 5 toneladas) están ubicadas ahí. La torre Yao Shi, de 44,8 metros, fue reconstruida en 1989 y se convirtió en uno de los miradores más famosos de Nanjing.

Me han dicho que este templo, a pesar de su pequeño tamaño, es uno de los más hermosos de China. Es el primero que conozco, entonces, quedé impresionada, no sólo por la riqueza de símbolos que tiene el budismo, sino por el misticismo que lo envuelve.

Mi amiga y yo llegamos a la hora del rezo, que se realiza todos los días a las 4 de la tarde, y fue muy emotivo ver la ceremonia que llevan a cabo los monges, todos muchachitos de entre 17 y 22 ó 23 años. Con sus hábitos cafés y sus cabezas rapadas entonan cantos repetitivos a Buda, de manera que crean un sonido relajante para quien escucha.

Fue imposible para mí no prestar atención durante la hora que duró la oración. Los cantos eran relajantes y combinaban perfectamente con la "coreografía" en forma de "S" que realizaban los monges entre los asientos.

Con ello representaron -me parece- el concepto de lo circular como figura perfecta y la idea de que la vida es un ciclo donde principio y fin se encuentran en algún momento.

Los cantos eran lentos al principio, pero luego fueron tomando velocidad y, con el tono de las voces, creaban un sonido armónico que motivaba a no pensar en nada más que en lo que se escuchaba. Me pareció una muy buena manera para motivarnos a orar o meditar, como se le quiera llamar.

Ir a este lugar a mediados de semana fue lo mejor que pudimos hacer, pues nos dio energías para el resto de la semana. Así debería ser con cualquiera de las religiones o filosofías en la que creamos, convertirlas en un espacio para "relajarse" y confiar en que las cosas, en su esencia, son mejores. Aunque "afuera" hay un mundo loco que nos vuelve locos a todos, la esencia de las personas, el espíritu, debería tratar de buscar su serenidad más frecuentemente. Después de todo lo que hacemos, cuando llega el día de irnos definitivamente, quizás eso sea lo que permanezca; lo demás, se vuelve cenizas y se va con el viento.