domingo

Así se celebra la Navidad donde Cristo nació

Violentas manifestaciones en Cisjordania por ataques a Gaza
DPA 11:28 AM
Ramallah. Violentas manifestaciones estallaron hoy en diversas áreas de Cisjordania para protestar contra los bombardeos de Israel a la Franja de Gaza.

Los ataques dejaron hasta el momento más de 200 palestinos muertos y más de 300 heridos.
Las manifestaciones, que tuvieron lugar en áreas en las que los palestinos entran en contacto con israelíes, desembocaron en lanzamiento de piedras y choques contra el Ejército israelí.
Las piedras fueron lanzadas en el punto de control de Qalandia y en el campo de refugiados de Shufat, en la zona de Jerusalén, así como en Hebrón y en Ramallah, en Cisjordania. El Ejército israelí lanzó balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
En Ramallah, decenas de palestinos se enfrentaron a soldados israelíes cerca del asentamiento de Beit El, en el norte de la ciudad. Unidades del Ejército israelí, que arribaron a la zona, lanzaron gas lacrimógeno y balas de goma a los manifestantes.
La policía palestina también intervino para mantener a los manifestantes alejados del Ejército israelí, creando una “zona tapón” entre ambas partes.
Numerosas personas fueron tratadas a causa de la inhalación de gas lacrimógeno en la zona de Beit El.
En Hebrón, decenas de palestinos lanzaron piedras contra soldados israelíes en el casco antiguo de la ciudad y en la calle Shuhada. A pesar de los enfrentamientos, no se reportaron heridos de gravedad.
También en muchas localidades de Cisjordania se registraron lanzamientos de piedras sin heridos.
Empleados en las ciudades de Cisjordania y en el este de Jerusalén realizaron hoy una huelga comercial, que se espera que continúe mañana domingo.
El gobierno palestino se reunió esta tarde en una sesión de emergencia y decidió declarar tres días de duelo. También llamó a una detención inmediata de los ataques israelíes.
En un comunicado, el gobierno condenó los bombardeos israelíes y llamó a “un fin inmediato de esta agresión porque su continuidad sólo llevará a una escalada de la violencia en la región”.
El presidente palestino, Mahmud Abbas, que se encuentra en visita oficial en Arabia Saudí, también condenó los bombardeos y dijo que estaba en contacto con líderes árabes e internacionales.
El negociador en jefe de los palestinos, Saeb Erekat, condenó los ataques. “Nada justifica la agresión israelí a la población civil en Gaza. Estos ataques salvajes no pueden ser tolerados. Israel deberá responder por estos crímenes de guerra”.
Erekat llamó "a todos los miembros de la comunidad internacional a pedir a Israel la suspensión inmediata de su masacare en la Franja de Gaza y el fin del bloqueo ilegal".

Tomado de: http://www.nacion.com/ln_ee/2008/diciembre/27/mundo1823679.html.

lunes

Por fin llegó la hora del show
















En la Universidad Normal de Nanjing, a final de año siempre realizan un show de variedades para "celebrar" la Navidad y dar la bienvenida al Año Nuevo.
Los estudiantes extrajeros toman una gran parte del show con sus espectáculos, pero también participan los estudiantes locales.
Este año, nuestra clase, la número 1 del primer año, decidió formar un grupo musical y cantar una adaptación de la canción oficial de los juegos olímpicos "Beijing huanying nin!" o "Pekín les da la bienvenida". Así, le cambiamos el título a "Nanjing huanying ni!" e hicimos las estrofas en diferentes idiomas, una en cada lengua que tenemos en nuestra clase: inglés, francés, español, árabe y ruso.
La verdad es que al principio nos lo tomamos un poco en broma, un poco en serio. Practicamos un par de veces, luego las profesoras nos ayudaron con la puesta en escena y cuando nos presentamos ante la oficina, a los profesores les encantó, tanto que nos pusieron de último show, porque se supone que "lo mejor se queda para el final".
Sin embargo, el día de la presentación preliminar en el escenario, la música se oía bajo, cantamos el coro mezclado, vimos el papel en la mano todo el tiempo y no al público, unos bailaban una cosa y otros otra, en fin, un completo desastre, tanto que nos advirtieron que debíamos mejorarlo para volver a presentarlo al día siguiente.
Al día siguiente, nos reunimos a practicar alrededor de 2 horas y, de nuevo, todo super bien, muy alegres, bailando y cantando relativamente entonados; sin embargo, en el escenario, ya no vimos el papel, pero no bailamos coordinados, nos perdimos cuando nos pasamos los micrófonos, nadie sabía a quién dárselo.
Estuvo tan mal que de puesto número 21 nos pasaron al 6, así que nuestro ánimo decayó terriblemente y nos molestamos un poco unos con otros, pues algunos no asistían a los ensayos y luego llegaban al escenario nada más, o en el escenario hacían otra cosa.
Solo nos quedaba un fin de semana para practicar y tratar de minimizar la verguenza que habíamos pasado. Así, decidimos reunirnos el domingo a las 4 para practicar o decidir si finalmente actuaríamos o no, tomando en cuenta la mala imagen que habíamos dejado.
El domingo a las 4 nos reunimos, algunos estaban de mal humor, con cara de poca colaboración, pero otros se pusieron las pilas y finalmente montamos algo más o menos decente para salir a escena.
El día del show, practicamos una vez antes de salir al escenario y nos salió bien, pero bueno, así había pasado las veces anteriores, qué tal si de nuevo todo era un caos en frente del ahora gran público de la universidad.
En fin, la profesora nos recordó que esto era para divertirnos y si nos salía "bien" o "mal", no importaba -mei guanxi, como se dice en chino-, no era nada tan serio, finalmente.
Así salimos a escena y creo que finalmente lo disfrutamos, a pesar de los nervios y la cara de los jurados, a pesar de que algunos se perdieron con la música al cantar o no se escuchaban nada. Sin embargo, alguna gente del público cantó con nosotros y nos aplaudió al final, eso es lo que pueden ver en las fotos.
Esta fue mi primera vez en un escenario interpretando algo y aún más cantando sola, pues mi compañera de canción se sintió mal al final. Creo que fue divertido y todos vamos a recordar esta experiencia como una en que nos faltó dedicación y trabajo, por eso nos salió mal, pero también salió a relucir nuestro trabajo en equipo y compromiso para dar la cara con algo "prometido", a pesar de nuestra falta de talento escénico. Lo más importante para mí fue no olvidar que hay que disfrutar lo que uno hace, si no, pierde totalmente el sentido y se convierte en un martirio.
Deseo que el Nuevo Año nos traiga muchas nuevas experiencias y retos y que, a pesar de lo terrible que parezca todo, no olvidemos que todo tiene un lado menos malo y ése usualmente nos da más serenidad. Espero que tengamos la capacidad para reconocerlo.

lunes

Zhu wo shengri kuai le!!!




























En China estamos más de medio día adelante de Costa Rica, así que al venir aquí envejecí 14 horas, eso significa que el 4 de diciembre pasado ya estaba "celebrando" mi cumpleaños cuando en mi casa, en Costa Rica, la gente apenas acababa de acostarse.

Haber estado aquí en mi cumpleaños, por primera vez lejos de mi familia y amigos, lo convirtió en una experiencia totalmente diferente, una más de las que he vivido aquí en tres meses.

Al principio estaba nostálgica, extrañando a los amigos, la familia y los compañeros de trabajo que me hacen sentir especial en esta fecha, cada año, dándome sus muestras de cariño y comunicándome sus buenos deseos.

Este año, recibí un mensaje de texto de José Pablo desde Shanghai y otro de mi amiga china Elvira y ya. Con esto no quiero quitarles valor a sus detalles; al contrario, fueron los mejores del día, pues mi compa de cuarto se acordó el día anterior y mi amiga serbia se enteró unos días antes, pero el 4 de diciembre, nadie me dijo nada.

Me fui a clases como todos los días, luego a hacer yoga y luego a la habitación a hacer tareas y estudiar, ya que el domingo tendría un examen muy difícil de chino. Ya en la noche, al revisar mis correos, encontré los mensajes de muchos mis compañeros de trabajo, de mi familia y de otros amigos. Eso me levantó el ánimo y me hizo tomar conciencia de que realmente soy un año más vieja. Al estar tan lejos, uno puede ignorar esas cosas, después de todo, si uno no dice nada, "nadie" se entera de que uno está envejeciendo...

La noche anterior había ido a un bar "español" llamado Don Quixote, así que me tomé unos vinos y comí algunas tapas, lo que no había hecho en más de mes y medio, y compartí con los nuevos compañeros del Grupo de Teatro de Nanjing.
Dos días después, luego de llegar la televisión de Nanjing a grabar nuestro ensayo teatral -sí, aunque no lo crean, voy a salir en la televisión de la provincia en unas dos semanas-, nos fuimos a celebrar el cumpleaños de una de las integrantes, que va a ser mañana 9 de diciembre.
Ellos eligieron comer Hot Pot, que es una sopa tradicional china, con todos los ingredientes que uno se pueda imaginar, desde vegetales, hasta carne, huevos, sangría y tallarines, todo cocinado en el agua hirviendo.

Ahí me enteré que lo que yo creía ser tofu café -hecho de frijol de soya-, que había comido en el comedor de la universidad, era en realidad morcilla de pato, o sea, sangre... ese día ya no quise comer, claro, porque de hecho me había sabido un poco raro cuando la comí, pero me la comí. Fue suficiente.

Por lo demás, la sopa me gustó mucho, los vegetales, el pescado, los hongos, en fin; además, pasamos un muy buen rato hablando de nuestras experiencias y conociéndonos un poco más todos.

Eso fue para mí celebrar también mi cumpleaños, pues aunque era la fiesta de otra persona, la que por cierto pagó toda la cuenta, pues en China el homenajeado invita a sus amigos, para mí fue un rato muy agradable que me hizo estar contenta de haber vivido un año más y de haber venido hasta acá, a conocer personas que nunca antes imaginé encontrar, diversas e interesantes, con historias como para que García Márquez escriba sus novelas...

Este año nuevo de vida que recién empieza estoy segura de que será uno de los más interesantes, retadores, especiales de mi vida. Deseo para todos que el Año Nuevo que pronto va a llegar también sea un reto de vida, pues aquí o allá, todos los días son una experiencia única.

"El sonido de los fuegos artificiales recuerda a la gente que un año más ha pasado.
El viento de la primavera hace sentir calidez mientras todos beben Tusu.
El sol naciente hace brillar a las casas.
Los viejos símbolos de los dioses son reemplazados por nuevos."

Wan Anshi. El primer día del Festival de Primavera.

viernes

La lógica de lo lógico

"Fuxi, juxi", "relájese, respire". No sé exactamente cuál palabra significa qué cosa, solamente que ya me familiaricé con ellas en mis clases de yoga, pues la instructora las repite constantemente como parte del duro entrenamiento que tenemos en cada clase. Si alguno de ustedes pensaba que el yoga es una disciplina serena o fácil, se equivocaron. En cada clase el dolor por los estiramientos casi se compara con el de las patadas del kickboxing, solo que con otros matices y gemidos, y sin sangre...
Una noche de éstas, luego de mi clase de yoga, de haber trabajado duro mis músculos, meditado lo poco que puedo yo sola -pues no entiendo prácticamente nada de lo que la profesora dice en la clase- y de haberme relajado, entré en el hotel para ir a mi cuarto a ponerme a estudiar el mandarín.
Entré en el ascensor y detrás de mí, dos hombres asiáticos -chinos supongo-., vestidos de traje y con apariencia muy formal. Estaba en mi estado de letargo y dolor muscular, cuando de repente, entre el piso 1 y 3, sonó una pequeña salida de gas; no, no era del ascensor, era del cuerpo de uno de los señores.
En mi país, evitamos "tirarnos pedos" -como decimos en la jerga callejera- que suenen. Hay que mantener la imagen y no hacer tan directamente evidente quién es el culpable del mal olor que aparece. En China se me hizo evidente que "tirarse un pedo" es lo más normal del mundo, que todos lo hacemos, entonces, por qué esconderlo.
Las diferencias culturales entre los chinos y los costarricenses son grandes en muchos sentidos, sobre todo en estos temas "escatológicos". Hablo de los ticos porque son la cultura de la que provengo y puedo comparar con mayor criterio, aunque siempre dicen que comparar no es bueno, a uno se le hace inevitable.
Esto no significa que crea que nuestra cultura sea mejor o peor que la de los chinos, es diferente y cada cual se "tira los pedos" como puede o como quiere, verdad...
Nuestra "laoshi" o profesora de chino nos dijo, por ejemplo, que para ellos -los chinos- sonarse la nariz de forma ruidosa es de mala educación, pero no para la mayoría de nosotros provenientes del "oeste". En realidad, en Costa Rica todas esas cosas se hacen en lo privado, nunca en lo público.
Aquí se me hace cada vez más evidente lo "conservadores" y "enclaustrados" que somos los ticos en cuanto a muchos temas, sobre todo por temor de "¿qué dirá la gente de mí?".
Lo interesante de conocer otras culturas es precisamente que te hacen evidente lo construidas que son nuestras costumbres, nada es así porque es así; la gente va amoldando su forma de vida a cierta lógica, que es una lógica diferente en otros lugares, sobre todo a miles y miles de kilómetros de distancia.
A pesar de estar conciente de todo esto, yo seguiré sin "tirarme pedos" ruidosos en China, aunque a nadie le importe, pues mi cultura está tan arraigada que me sentiría demasiado acongojada de hacerlo. Esas cosas seguirán pasando solo en mi cuarto, cuando mi compañera no esté, por supuesto.

domingo

El Templo Ji Min



































Fundado en el primer año de la Dinastía Jin de Youngkang del Este (300 años d.C.), el Templo Ji Ming tomó su nombre del Templo Tong Tai. Actualmente se conoce como uno de los 480 templos de las dinastías del sur de China.

En la dinastía Tang del Sur fue llamado Templo Jing Ju y, luego, Templo Yuan Ji. En la dinastía Song fue llamado Fa Bao, pero desde 1387, se le llamó Ji Ming. Fue restaurado por el monge De Min en el primer año de la dinastía Qing.

El edificio Jing Yang fue añadido en 1912 y fue reconstruido por los monges en 1959, después de que un gran incendio quemara varios edificios en 1973. Fue restaurado en 1981 y desde 1984, las estatuas de bronce del Buda y Guan Yin (que pesan 5 toneladas) están ubicadas ahí. La torre Yao Shi, de 44,8 metros, fue reconstruida en 1989 y se convirtió en uno de los miradores más famosos de Nanjing.

Me han dicho que este templo, a pesar de su pequeño tamaño, es uno de los más hermosos de China. Es el primero que conozco, entonces, quedé impresionada, no sólo por la riqueza de símbolos que tiene el budismo, sino por el misticismo que lo envuelve.

Mi amiga y yo llegamos a la hora del rezo, que se realiza todos los días a las 4 de la tarde, y fue muy emotivo ver la ceremonia que llevan a cabo los monges, todos muchachitos de entre 17 y 22 ó 23 años. Con sus hábitos cafés y sus cabezas rapadas entonan cantos repetitivos a Buda, de manera que crean un sonido relajante para quien escucha.

Fue imposible para mí no prestar atención durante la hora que duró la oración. Los cantos eran relajantes y combinaban perfectamente con la "coreografía" en forma de "S" que realizaban los monges entre los asientos.

Con ello representaron -me parece- el concepto de lo circular como figura perfecta y la idea de que la vida es un ciclo donde principio y fin se encuentran en algún momento.

Los cantos eran lentos al principio, pero luego fueron tomando velocidad y, con el tono de las voces, creaban un sonido armónico que motivaba a no pensar en nada más que en lo que se escuchaba. Me pareció una muy buena manera para motivarnos a orar o meditar, como se le quiera llamar.

Ir a este lugar a mediados de semana fue lo mejor que pudimos hacer, pues nos dio energías para el resto de la semana. Así debería ser con cualquiera de las religiones o filosofías en la que creamos, convertirlas en un espacio para "relajarse" y confiar en que las cosas, en su esencia, son mejores. Aunque "afuera" hay un mundo loco que nos vuelve locos a todos, la esencia de las personas, el espíritu, debería tratar de buscar su serenidad más frecuentemente. Después de todo lo que hacemos, cuando llega el día de irnos definitivamente, quizás eso sea lo que permanezca; lo demás, se vuelve cenizas y se va con el viento.

Huangshan 4. Subiendo y subiendo...se llega a la Montaña Amarilla










Más o menos a las 7:30 de la mañana del martes 30 de setiembre, nos levantamos Jose y yo para emprender la caminata hacia la Montaña Amarilla, sin embargo, fue hasta las 10 que llegamos a la puerta del parque.
Antes, tuvimos que tomar un bus durante más o menos 20 minutos. El Sr. Wu nos llevó a la parada, junto con una pareja de gringos que también iban a subir y acampar por dos días en la cima.
José y yo llevábamos solo algunas frutas, chocolate, agua, galletas para pasar el día allá. Nuestro plan era subir la montaña por el este y bajarla por el oeste, pues según el Lonely Planet, la parte oeste es mucho más cansada, así que lo mejor era recorrerla de bajada.
Luego de comprar las entradas y un bastón de madera que nos ayudara a subir, empezamos la escalada de gradas, que sería mucho más agotadora y larga de lo que pudimos habernos imaginado, tanto que alguna gente termina pagándoles a "burros" para que los suban o bajen de la montaña, probablemente porque salen más baratos que el teleférico.
Huangshan está dividido en varias montañas, cada una de las cuales tiene su mirador para que los visitantes observen el paisaje y no tengan que recorrer otros lugares, si no quieren; sin embargo, lo interesante es caminar lo suficiente como para ver los distintos paisajes que ofrece e, incluso, pasar una noche en alguno de los hoteles o acampando, para descender al día siguiente con más tranqulidad.
José y yo aprendimos que eso es lo mejor, pues la caminada es tanta, que subir y bajar en un día es algo salvaje y el día no alcanza para hacerlo todo. De hecho, al final tuvimos que tomar el teleférico, pues no encontramos la salida a tiempo, empezaba a oscurecer y bajar nos tomaría unas 3 o 4 horas más. El dolor de rodillas y pantorrillas ya no nos permitía caminar tantas horas de más.
A pesar del dolor, el frío que pasamos, el hambre, las aglomeraciones de gente que nos encontramos muchas veces, la vista en cada mirador, antes de que descendieran las nubes, fue impresionante. Escalar montañas siempre me ha parecido no solo una prueba de esfuerzo, sino una situación que te obliga a meditar, pues estar frente a estos paisajes te hace pensar en lo pequeños y frágiles que somos, en cuánto hay que esforzarse por "alcanzar" las cosas; en fin, es una metáfora de la vida misma.
Seguramente por eso, una vez hace muuuchos años, unos enamorados decidieron dejar dos candados atados a una cadena en esta montaña, como símbolo de que, a pesar de la distancia que los separaría, iban a estar unidos espiritualmente. Ahora, ésta es una leyenda que permanece, por lo que muchos enamorados, chinos sobre todo, van a la Montaña Amarilla a dejar sus candados, como una forma de permanecer unidos a través de los años.
Jose y yo no llevábamos nada para dejar, pero haber recorrido estas miles de gradas nos puso en contacto con Huangshan, sus árboles, piedras, vegetación, "burros", candados y caminantes de todas las edades.
Ir a caminar y pasar frío a un lugar así puede parecer una contradicción, una cosa ilógica, y quizás luego de hacerlo, muchos no quieran volver a repetirlo, pero cómo saber si el esfuerzo vale o no la pena si uno no lo hace. De nuevo, Huangshan es una metáfora de la vida misma y lo seguirá siendo. Cómo saber si nos gustará algo o no si no lo probamos, cómo saber si eso que parece una locura pero que tanto queremos será la experiencia de nuestra vida. Creo que mucho de eso fue lo que me trajo a China. Lo estoy descubriendo poco a poco, a veces con sudor y frío, otras con mayor tranquilidad y paciencia. Ojalá que ustedes también se atrevan a intentar eso que tanto los llama, aunque parezca una locura, es la vida misma que los invita a descubrirla. No hay más que decir, solo hacer.

lunes

Huangshan 3. La primera noche en Tankou.






Todo viaje tiene su final y en este caso, gracias a Dios, el tren eterno tenía una última parada, a la cual llegamos a las 3 de la tarde.
Por fin estiramos las piernas y nos dirigimos a la salida de la estación de trenes. Ahí, empezó a acercarse la gente que, con su rudimentario inglés, nos ofrecía transporte para Tankou.
En 30 segundos, le pasan a uno por la cabeza toda clase de cosas: me quieren llevar a donde no necesito ir para sacarme dinero, tengo que ir a este lugar o no, cuánto tengo que pagarles... en fin. Solo dudas mientras alrededor la gente te grita ofreciéndote los servicios.
Entonces, pensamos que lo mejor era llamar al hotel para preguntar cómo llegar. Llamamos y nos dijeron que, efectivamente, debíamos ir a Tankou y pagar 18 yuanes cada uno por el transporte.
Nos fuimos con los primeros que nos ofrecieron el servicio y luego de esperar unos 20 minutos a que consiguieran más pasajeros, nos fuimos. Pensamos que estábamos cerca del pueblito, pero en realidad estábamos como a 25 minutos de ahí.
Fue interesante ver cómo, en un lugar "rural", de montaña, los chinos tienen carreteras de primer nivel, serpientes que se cruzan unas sobre otras en plena montaña, y con el asfalto como recién puesto. En fin, totalmente avanzados en eso.
Finalmente llegamos a Tankou y nos dejaron frente a un hotel. Ahí, el Sr. Wu, un chino que habla inglés, nos ofreció llevarnos a nuestro hostal, pues él iba de regreso al suyo que estaba casi a la par.
Nos preguntó si ya habíamos pagado y le dijimos que sí, pues habíamos dado un depósito de $3 para hacer la reservación. Nos dijo que su hotel era más barato, así que podíamos quedarnos ahí y su restaurante tenía menú en inglés.
Sin embargo, le dijimos que teníamos una reservación en el hostal de jóvenes. Cuando llegamos, nos enseño dónde quedaba. Ahí, le enseñamos al encargado el número de la reservación, como decía en Internet; sin embargo, no entendió ni papa, por lo que se fue a llamar a una vecina o familiar, no supe quién era, que hablaba algo de inglés.
Ella vino y nos fuimos a la computadora para enseñarle directamente la reservación que habíamos hecho. La vio y nos dijo que estaba bien, pero que los precios en ese momento eran otros, pues ahora era la temporada alta y los precios de la página web eran de temporada baja, así que debíamos pagar dos veces más de lo que decía ahí.
Le dije que debían explicar eso en el Internet entonces, pues habíamos hecho reservaciones ahí para aprovechar los precios que anunciaban.
Le pregunté si nos devolverían los $3 que habíamos pagado por reservar y me dijo que si nos quedábamos, nos los valdrían, pero si nos íbamos, los perdíamos, pues los $3 se los ganaba la página web y no el hotel.
En fin, me molesté mucho con la situación, pues de qué sirve hacer reservaciones si cuando uno llega, todo vale mucho más caro, es algo totalmente ilógico, pero lógico en China, así que qué íbamos a hacer. Nos fuimos a buscar otro lugar y otros precios, al menos para no darle gusto al viejo usurero.
El Sr. Wu fue el beneficiado, pues nos fuimos a ver cuánto nos cobraba por dos noches y considerando que, al menos, hablaba inglés, tenía puntos a favor. Nos cobró 50 yuanes por la noche, por cada uno, así que decidimos quedarnos ahí, aunque el cuarto no fuera precisamente el más limpio del mundo.
Le pagamos a la Sra. Wu y su hija y nos fuimos a instalar. Una vez en la habitación, empezamos a buscar la ducha y nos dimos cuenta de que no había, entonces, me fui a preguntarle a la señora Wu, quien nos dijo que la ducha era de las 6 a la 8, cuando el agua era caliente, antes o después, era solo fría. Igual, le repetí que dónde estaba la ducha, pues no la veíamos. Subió entonces a mostrárnosla y la cosa era que estaba en el mismo sanitario, casi encima del inodoro, sin cortina ni nada, pero ni siquiera la vimos. Pensé en cómo bañarse ahí sin que todo se empapara, seguro con varias bañadas uno desarrollaba algún sentido especial para no moverse mucho y no mojar las paredes, el sanitario, el lavatorio, la ventana, en fin, todo el baño.
Bueno, esa noche, con la primera bañada, nos dimos cuenta de que no había destreza que valiera, pues el agua salía de la ducha hacia todos lados y no había cosa que no se mojara.
Como a las 6 de la tarde, el Sr. Wu nos ofreció algo de cenar, pero le dijimos que queríamos caminar un poco por el pueblito y eso hicimos.
Tankou es un lugar "pequeño"comparado con Nanjing, pero lo suficientemente grande como para tener una montaña gigante a su alrededor, hoteles, parqueos, supermercados, etc., todo para atender al turismo que visita la Montaña Amarilla constantemente.
Sin embargo, la parte donde nosotros estábamos recordaba más bien a un pueblo pequeño, con restaurantes sobre todo y fruterías y muchos muchos locales desocupados, acabados de hacer, para que nuevos comerciantes se instalen; es decir, es una villa en pleno crecimiento, con gran desarrollo de infraestructura y comercio.
La mayoría de vendedores maneja algunas palabras en inglés, pues su principal mercado son los turistas, así que se acercaban a nosotros sobre todo para ofrecernos su comida con menú en inglés, mientras que los niños venían a practicar el idioma, preguntándonos muchas veces "what's your name?" y saludándonos cordialmente.
Luego de una pequeña caminata, nos fuimos al hotel del Sr. Wu a comer algo, que no fue precisamente una delicia china, pero sí suficiente como para calmar el hambre e irnos a la habitación, a tomar la primera ducha en el baño manguera.
A las 10 de la noche, más o menos, nos acostamos, pues al día siguiente nos esperaba una buena caminada por la Montaña Amarilla, mucho más grande y agotadora de lo que nos imaginábamos.

martes

Huangshan 2. El tren eterno.






A las cuatro y media de la mañana del lunes 29 nos levantamos José y yo para tomar el tren de las cinco y media, "directo" a Huangshan.
Llegamos a la estación de trenes en taxi, pues aquí el metro empieza a funcionar a las 6 de la mañana, más o menos, nos compramos algunos snacks para desayunar y nos sentamos a esperar el abordaje del tren.
Por ahí de las 5:25 empezamos a abordar. Directo al vagón número 8, que fue el que nos tocó, el último del tren que podía tener unos 15 vagones. Encontramos un asiento para dos con dificultad, pues íbamos llenos.
Se supone que los asientos están numerados, pero la gente se sienta más o menos a su antojo; sin embargo, también hay opción de ir de pie, supongo que por menor precio. Una señora y un niño iban a viajar así, pero otra le dio un campito para que se sentaran.
El tren salió y estábamos asombrados de ver a los viajeros, quienes también nos veían a nosotros con asombro, pues éramos los únicos con apariencia de extranjeros en el vagón.
Luego de unos 15 minutos, uno de los empleados del tren se apareció para vender juguetes: una especie de trompo con luz que logró colocar bastante bien entre los pasajeros, así como "legos" flexibles para hacer todo tipo de figuras.
Los minutos, las horas, las paradas comenzaron a pasar. La gente subía y bajaba del tren constantemente, cada tres minutos, más o menos, en que se detenía. En las primeras horas, eran familias desayunando, cargadas con ollas de arroz y otras cosas con olores no muy agradables para las 6 de la mañana; más tarde, niños, ancianos que con el pasar del tiempo se quitaban los zapatos para recostarse en el duro asiento y dormir algunos minutos, si había espacio para ello.
Por ahí del medio día, con mi rudimentario chino, decidí preguntarle a un señor que a qué hora llegaríamos a Huangshan, pues la cosa iba lenta. A las cuatro de la tarde, me dijo. No sabíamos si reír o llorar, pues el viaje a la montaña nos iba a tomar casi 12 horas, lo mismo que duramos casi yendo hasta Nueva York...
En fin, qué podíamos hacer. Esperar y esperar, estudiar los caracteres, ir al baño de hueco con cuidado para no ensuciarse con nada y almorzar fideos de caja: así llenamos el tiempo Jose y yo, para que las horas fueran pasando con menor molestia. A las 3 de la tarde, una empleada del tren nos dijo que, finalmente, habíamos llegado a la última parada.
El chino al que le pregunté, entonces, se había equivocado, pues llegamos una hora antes de lo que me dijo. En esta ocasión fue bueno eso de que aquí casi siempre le dicen a uno cosas que no son...

sábado

Huangshan 1






Compré un cuaderno en la librería que dice: "viajar miles de millas es mejor que leer miles de libros". Eso es lo que siempre había creído: viajar abre la mente y el espíritu para ver más allá de lo que normalmente tenés en las cuatro paredes de tu casa, tu barrio, tu ciudad, tu país.
Sin embargo, viajar es también agotador en muchos sentidos: en el físico, pues tu cuerpo resiente la falta de sueño y las largas esperas o cargadas de equipaje; en el mental, pues toma tiempo procesar lo que ves, que es distinto a lo tuyo, a lo conocido; en el espiritual, cuando te ponés a dudar de lo que siempre habías creído como verdad única o, al menos, establecida.
Todo esa riqueza y agotamiento los he vivido en solo un mes de estar en China. Hoy hace 30 días llegué y parece que fuera un siglo, pues aquí los días pasan lenta y concienzudamente.
En realidad, para haber pasado solo 30 días, creo que he hecho bastante: casi tres semanas de clases, muchas palabras aprendidas, un primer acercamiento muy rápido a la lengua que me ha permitido, incluso, pedir agua por teléfono y aunque no entendí lo que que me respondió el chinito, el agua llegó a la habitación unas horas después.
Además, José Pablo y yo, los dos tiquillos, hicimos nuestro primer viaje por estos lares, a un lugar bastante turístico, pues es una montaña patrimonio de la humanidad, según la Unesco, hermoso y también agotador, claro.
Nuestro viaje fue de solo tres días, pero tenemos una historia de cada uno para contar, empezando porque el bus de José desde Shanghai no llegó a tiempo a Nanjing, lo cual me llevó a la estación de trenes a cambiar los tiquetes, idealmente para más tarde.
La estación de trenes de Nanjing es un hormiguero ruidoso y confuso, lleno de ventanillas donde se venden tiquetes para muchas partes de China, en diferentes tipos de trenes y horarios, así que tenía que averiguar específicamente en cuál debía cambiar los tiquetes.
Ok, lo primero era preguntarle a alguien, pero ¿cómo digo cambiar? Sé que tiquete es 'piao', pero cambiar no sabía, así que simplemente me acerqué al escritorio de información y le pregunté al hombre si hablaba inglés. Eso lo vimos en la clase, entonces, pude decirlo sin mucho problema.
El y una mujer empezaron a buscar a otra persona que probablemente sí hablaba inglés, pero les expliqué que quería cambiar los tiquetes y me entendieron. Después de cierta confusión sobre el número de ventanilla, terminé en la número 9, detrás de unas 50 personas más que esperaban hacer lo mismo que yo.
Una vez ahí, le mandé un mensaje a una amiga serbia que habla muy bien el chino, para que me dijera cómo decir 'cambiar el tiquete'. Ella me explicó amablemente, así que me sentía lista para la compra.
Sin embargo, de repente, la gente se acercaba a los que estábamos en la fila para ver nuestros tiquetes. Luego de un momento, comprendí que querían ver para dónde íbamos, pero no era solo por vinear, sino porque tal vez podrían comprar nuestros tiquetes, si eran los adecuados para ellos.
Luego de unos 25 minutos, una chica vino y me ofreció comprármelos, por el mismo precio que los había pagado. Me pareció bien pero traté de decirle que, una vez que ella se los llevaba, dónde compraba yo los nuevos, esperando que quizás ella me acompañara; no obstante, nunca me entendió. Me pagó los tiquetes con una feria de 5 yuanes y se fue.
Entonces, quedé de nuevo desamparada entre los cientos de gentes y la veintena de ventanillas. ¿Me quedaba en esa misma o iba a otra? Le pregunté a la chica que estaba detrás mío si hablaba inglés y me dijo que sí -bueno, casi todos dicen que hablan inglés y luego tardan 5 minutos para decirte cuatro palabras, como me pasa a mí en chino-. Le pregunté entonces, dónde podía comprar un tiquete para Huangshan. Me dijo que en la ventanilla de la par, por lo que me moví, aunque dudosa, pues la chica no parecía muy segura de lo que me decía.
Luego de unos 10 minutos, decidí preguntarle a otro chico que estaba detrás mío. De nuevo me dijo que hablaba inglés, pero luego de tratar de comunicarse sin mucho éxito, me aconsejó preguntarle al guardia dónde podía comprar los tiquetes, pues la fila 8 no era la adecuada.
Me fui a preguntar, otra vez, al escritorio principal y me mandaron a la ventanilla 3, donde hice fila unos 25 minutos.
Cuando llegué al frente de la fila, una chica trató de entender lo que le pedía: tiquetes para hoy para Huangshan. Revisó en la computadora y me preguntó que si quería 'sentados'. Le dije que sí y luego dijo que no había más tiquetes para hoy. Teníamos una reservación en el hotel, así que nos urgía irnos ese día, pero bueno, a más no haber, al día siguiente temprano.
Le dije que entonces para el día siguiente en la mañana y me ofreció tiquetes a las 5:30. Pensé que era perfecto para no llegar tan tarde al lugar, así que los acepté y por la mitad del precio que había pagado la primera vez: solo 23 yuanes cada uno.
Bueno, ya teníamos nuestros tiquetes. Ahora debía esperar a que José llegara para volver al Nanshan Hotel a pasar esa noche ahí e irnos muy temprano para la estación de trenes, a conocer la Montaña Amarilla de la que tanto nos habían hablado.
José llegó a Nanjing unos 30 minutos después. Me fui en un taxi a encontrarlo en la estación de buses, pues viajaríamos a la U con un francés que conoció en el bus y que también estudia en NNU.
Una vez aquí, nos fuimos a caminar un poco por los alrededores y a comer algo, en espera de que fuera más tarde para prepararnos para dormir y salir del Hotel a las 4:30 de la mañana.
Nos atrevimos a probar algo de la comida "de la calle", que se vende en pequeños locales cerca de la U. Esa noche probamos una especie de taco -wrap- que preparan con harina, huevo y rellenan con diversas verduras y chilito. La preparación tiene su "ciencia", como pueden ver en las fotos. Es algo así como una pupusa gigante que luego te meten en una bolsa para llevar y cuesta solo 2,5 yuanes cada una. Luego de "cenar", nos fuimos a la habitación a descansar, ansiosos del viaje que nos esperaba por delante.

martes

Feria Internacional de Nanjing










El sábado 20 de setiembre, algunos estudiantes de Nanshidá -Nanjing Normal University- fuimos a la Feria Internacional de Nanjing: Ciudad de Cultura y Amor Universal, en el Paseo del Dragón, distrito de Xuan Wu.
Esta es una feria de información dirigida a residentes extranjeros en Nanjing, los cuales suman más de 10.000, además de los muchos que venimos a estudiar por algunos meses. La actividad se realiza para facilitar de alguna manera el establecimiento en la ciudad y que los foráneos conozcan los servicios que ofrece en cuanto a turismo, finanzas, leyes, etc.
La Universidad nos hizo una pequeña excursión para que viéramos la feria y disfrutáramos de diferentes espectáculos culturales; sin embargo, solo fuimos unos 15 de más de 150 que hay ahora estudiando.
Los espectáculos incluyeron la Danza del León, modelaje de trajes con bordado chino, teatro de "cambio de caras", caligrafía china, danza típica, demostración de etiqueta china, boxeo de sombras, kung fu chino y gimnascia.
De los espectáculos, disfruté la Danza del León -que siempre había visto como un dragón- y la demostración de etiqueta, pues presenta una cara muy "tradicional" del país, lo que siempre había tenido en mi mente cuando pensaba en China o en la cultura asiática de esta parte del mundo. Quizás por eso me sentí más identificada.
Fue interesante ver la reacción de los hombres -la mayoría extranjeros- cuando salieron las modelos. Es la misma en todas partes del mundo, creo, y no importa mucho la apariencia de las que estén en el escenario. De todas formas les encanta mirarlas y sacarles fotos como si nunca hubieran visto antes una mujer.
La reacción fue totalmente opuesta cuando salieron las señoras haciendo una danza tradicional. Casi todos los presentes dieron la vuelta y se fueron a hacer otras cosas. Fue un poco incómodo para mí que me quedé mirándolas.
En otro momento, mis compañeros de la U quisieron tomarse una foto todos juntos y de repente apareció un hombre dirigiéndonos para posar en las fotos, pidiéndonos hacer cara de asombro.
Asombrados podríamos quedar al toparnos en la calle con alguna de nuestras caras, en una valla o pared, pues parece que los chinos no tienen protección de imagen ni nada por el estilo. Las fotos que toman pueden venderlas y ponerlas en cualquier lugar, sin consultar para nada a los "modelos". Ya les contaré si encuentro algo en los próximos meses.
Por lo pronto, la Feria sirvió para conocer alguna gente extranjera -como un chef italiano que habla español- y a chinos interesados en tener contacto con foráneos -una chica que estudia inglés y conoce a otra que quizás quiera aprender español conmigo-, así que fue útil e interesante, para ir conociendo otra cara de Nanjing, la de la gente que vive y trabaja aquí, en un ambiente mucho más "real" que el nuestro, detrás de las paredes del campus de Nanshidá.

domingo

China en la actualidad

La sexualidad sigue siendo tabú en muchas de nuestras sociedades y la china no está excluida; de hecho, debe enfrentar situaciones que la hacen cuestionar los valores que ha establecido hasta la fecha, tal y como nos ha pasado ya en Costa Rica.
Según una noticia del China Daily digital, los muchachitos chinos están teniendo su primera relación sexual desde los 13 años. Por eso se han establecido líneas de consejería sobre sexo adolescente, como la Casa de la Gran Manzana.
Según una encuesta realizada a 192 estudiantes de secundaria de Cantón, 17,7% había tenido ya una relación sexual pero solo 38,7% había usado condones.
Dicen los especialistas que, aunque la educación sexual en China empezó hace más de 20 años, no ha logrado ponerse al corriente con la rápida maduración de los adolescentes.
Los muchachitos no están usando suficientes métodos anticonceptivos, pero el sistema chino les da acceso al aborto.
El Hospital del Niño y la Maternidad Haidian, en Beijin, siempre experimenta picos de abortos después del verano y las vacaciones de invierno. Según el periódico, una operación regular de este tipo cuesta alrededor de 300 yuanes (US$36) y la paciente puede salir del hospital tres horas después del procedimiento.
De entre los abortos que realizó este hospital el año pasado, cerca de un 40% eran mujeres solteras y, aunque el número de pacientes menores de edad representa un pequeño porcentaje, va en aumento y la edad es menor que en años anteriores.
De ahí que se hayan establecido sistemas de consejería para adolescentes en todo el país; sin embargo, siguen siendo pocos, sobre todo en las zonas rurales, de cara a la alta demanda.

Fuente: http://www.chinadaily.com.cn/english/doc/2006-03/18/content_544021.htm.

Noticia interesante sobre China

Según el China Daily (10 de setiembre), las mujeres chinas de entre 15 y 34 años, de zona rural, son las más propensas al suicidio.
En realidad, como pasa en muchos lugares del mundo -pero no se habla de ello-, en China, el suicidio lidera las causas de muerte entre los jóvenes y es la quinta causa de muerte entre la población en general, después de enfermedad cardiovascular, cáncer, enfermedad pulmonar y muerte accidental.
En promedio, según la nota, hay un suicidio y ocho intentos cada dos minutos en el continente, lo cual lleva a más de 250.000 muertes por año.
Entre las principales causas para los suicidios de mujeres en zona rural se citan las disputas familiares, la presión laboral, las pobres oportunidades educativas y los limitados niveles de interacción social.
"Los cambios en la sociedad han llevado a un incremento en el número de relaciones extramatrimoniales, lo cual ha llevado a más peleas entre los esposos", dice Zhu Wanli, especialista en intervención de suicidios.
Los suicidios entre ancianos también fueron seis veces mayores en la zona rural que en la urbana, particularmente porque la gente joven se va a trabajar a la ciudad y estos quedan solos y se sienten inseguros.
En Costa Rica las enfermedades mentales, que incluyen la depresión, la cual lleva al suicidio, también están muy extendidas. Es extraño que sigan siendo ignoradas por la mayor parte del sistema social, que incluye instituciones de salud, recreación, cultura, etc.
Los jóvenes en Costa Rica prácticamente carecen de lugares de esparcimiento. Por eso, se aglomeran en las esquinas, para hablar o fumar en compañía de sus amigos.
En Nanjing, que es lo que he visto hasta ahora en China, hay abundantes parques, con canchas en buenas condiciones para que los jóvenes hagan deportes, que incluyen usar sus patinetas, patines, monociclos o bicicletas.
En CR está prohibido usar las patinetas en los parques, entonces, ¿para qué son estos? Parece que para "adornar" los pueblos, nada más.
Sin embargo, aún una sociedad en rápido desarrollo como la china sufre los problemas emocionales de cualquier otro lugar del mundo. Finalmente, todos tenemos las mismas necesidades como seres humanos: cariño, compañía, comprensión de vez en cuando. Un poco de ello cada día podría hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

lunes

15 de setiembre





Luego de 13 días de estar en China, me siento como si hubieran pasado solo unos cuantos. Probablemente sea que el avance en el aprendizaje del idioma es tan lento, que hace que los días parezcan pocos. Esto, a pesar de que vamos relativamente rápido en el estudio, pues llevamos 75 páginas del libro, en tan solo 5 días de clases.
Sin embargo, tengo que repetir una y otra vez los ejercicios de fonética, gramática y escritura. 10 veces no son suficientes para interiorizar una nueva lengua, sus sonidos, sus construcciones gramaticales y, como en este caso, su escritura. Se requieren muchas horas de estudio y práctica, años según la opinión de la mayoría de estudiantes que ya van algo avanzados en la lengua.
Este mundo de los edificios para estudiantes extranjeros es distinto al exterior. Es una mezcla de college gringo, con muchachitos alocados que vienen a hacer lo que no “pueden” en sus países, por represión o falta de edad, y refugio de estudiosos “desubicados”, anhelantes de dominar un idioma y pertenecer a una cultura que no les pertenece. Aquí se realiza trabajo de hormiga, con diligencia y perseverancia, como mandan los proverbios chinos. Esto, al menos, para los estudiantes de maestrías y doctorados que han hecho del estudio lo principal en sus vidas.
Uno, dos, tres años llevan algunos de estos estudiantes en China, tratando de domar esta lengua estructurada y, al parecer, infinita que te obliga a estudiarla día con día para expresar tus ideas de forma más exacta o bella, según la opinión del lector. Los profesores chinos son no solo exigentes con la gramática, según los pupilos, sino también, a veces, demasiado arcaicos, apegados a viejas formas de lenguaje que les parecen más “bellas”, por lo cual deben reescribir sus trabajos “n” cantidad de veces a fin de complacerlos.
El tiempo de estudio que llevo es demasiado poco como para opinar con suficiente criterio, pero la lengua, esta lengua china que me revuelve el estómago a veces, es el reflejo de un pueblo con más de 5.000 años de historia, sobre todo, diligente y ordenado, que sabe y respeta el lugar de cada cosa, como cada trazo y línea tienen su tamaño y lugar adecuados para decir lo que se quiere decir. Si esto cambia, ya será otra cosa.
Mi lugar en el mundo, por ahora, está aquí. Para ver qué, para entender qué. Solo el tiempo y el aprendizaje de este idioma lo dirán.