martes

Feria Internacional de Nanjing










El sábado 20 de setiembre, algunos estudiantes de Nanshidá -Nanjing Normal University- fuimos a la Feria Internacional de Nanjing: Ciudad de Cultura y Amor Universal, en el Paseo del Dragón, distrito de Xuan Wu.
Esta es una feria de información dirigida a residentes extranjeros en Nanjing, los cuales suman más de 10.000, además de los muchos que venimos a estudiar por algunos meses. La actividad se realiza para facilitar de alguna manera el establecimiento en la ciudad y que los foráneos conozcan los servicios que ofrece en cuanto a turismo, finanzas, leyes, etc.
La Universidad nos hizo una pequeña excursión para que viéramos la feria y disfrutáramos de diferentes espectáculos culturales; sin embargo, solo fuimos unos 15 de más de 150 que hay ahora estudiando.
Los espectáculos incluyeron la Danza del León, modelaje de trajes con bordado chino, teatro de "cambio de caras", caligrafía china, danza típica, demostración de etiqueta china, boxeo de sombras, kung fu chino y gimnascia.
De los espectáculos, disfruté la Danza del León -que siempre había visto como un dragón- y la demostración de etiqueta, pues presenta una cara muy "tradicional" del país, lo que siempre había tenido en mi mente cuando pensaba en China o en la cultura asiática de esta parte del mundo. Quizás por eso me sentí más identificada.
Fue interesante ver la reacción de los hombres -la mayoría extranjeros- cuando salieron las modelos. Es la misma en todas partes del mundo, creo, y no importa mucho la apariencia de las que estén en el escenario. De todas formas les encanta mirarlas y sacarles fotos como si nunca hubieran visto antes una mujer.
La reacción fue totalmente opuesta cuando salieron las señoras haciendo una danza tradicional. Casi todos los presentes dieron la vuelta y se fueron a hacer otras cosas. Fue un poco incómodo para mí que me quedé mirándolas.
En otro momento, mis compañeros de la U quisieron tomarse una foto todos juntos y de repente apareció un hombre dirigiéndonos para posar en las fotos, pidiéndonos hacer cara de asombro.
Asombrados podríamos quedar al toparnos en la calle con alguna de nuestras caras, en una valla o pared, pues parece que los chinos no tienen protección de imagen ni nada por el estilo. Las fotos que toman pueden venderlas y ponerlas en cualquier lugar, sin consultar para nada a los "modelos". Ya les contaré si encuentro algo en los próximos meses.
Por lo pronto, la Feria sirvió para conocer alguna gente extranjera -como un chef italiano que habla español- y a chinos interesados en tener contacto con foráneos -una chica que estudia inglés y conoce a otra que quizás quiera aprender español conmigo-, así que fue útil e interesante, para ir conociendo otra cara de Nanjing, la de la gente que vive y trabaja aquí, en un ambiente mucho más "real" que el nuestro, detrás de las paredes del campus de Nanshidá.

domingo

China en la actualidad

La sexualidad sigue siendo tabú en muchas de nuestras sociedades y la china no está excluida; de hecho, debe enfrentar situaciones que la hacen cuestionar los valores que ha establecido hasta la fecha, tal y como nos ha pasado ya en Costa Rica.
Según una noticia del China Daily digital, los muchachitos chinos están teniendo su primera relación sexual desde los 13 años. Por eso se han establecido líneas de consejería sobre sexo adolescente, como la Casa de la Gran Manzana.
Según una encuesta realizada a 192 estudiantes de secundaria de Cantón, 17,7% había tenido ya una relación sexual pero solo 38,7% había usado condones.
Dicen los especialistas que, aunque la educación sexual en China empezó hace más de 20 años, no ha logrado ponerse al corriente con la rápida maduración de los adolescentes.
Los muchachitos no están usando suficientes métodos anticonceptivos, pero el sistema chino les da acceso al aborto.
El Hospital del Niño y la Maternidad Haidian, en Beijin, siempre experimenta picos de abortos después del verano y las vacaciones de invierno. Según el periódico, una operación regular de este tipo cuesta alrededor de 300 yuanes (US$36) y la paciente puede salir del hospital tres horas después del procedimiento.
De entre los abortos que realizó este hospital el año pasado, cerca de un 40% eran mujeres solteras y, aunque el número de pacientes menores de edad representa un pequeño porcentaje, va en aumento y la edad es menor que en años anteriores.
De ahí que se hayan establecido sistemas de consejería para adolescentes en todo el país; sin embargo, siguen siendo pocos, sobre todo en las zonas rurales, de cara a la alta demanda.

Fuente: http://www.chinadaily.com.cn/english/doc/2006-03/18/content_544021.htm.

Noticia interesante sobre China

Según el China Daily (10 de setiembre), las mujeres chinas de entre 15 y 34 años, de zona rural, son las más propensas al suicidio.
En realidad, como pasa en muchos lugares del mundo -pero no se habla de ello-, en China, el suicidio lidera las causas de muerte entre los jóvenes y es la quinta causa de muerte entre la población en general, después de enfermedad cardiovascular, cáncer, enfermedad pulmonar y muerte accidental.
En promedio, según la nota, hay un suicidio y ocho intentos cada dos minutos en el continente, lo cual lleva a más de 250.000 muertes por año.
Entre las principales causas para los suicidios de mujeres en zona rural se citan las disputas familiares, la presión laboral, las pobres oportunidades educativas y los limitados niveles de interacción social.
"Los cambios en la sociedad han llevado a un incremento en el número de relaciones extramatrimoniales, lo cual ha llevado a más peleas entre los esposos", dice Zhu Wanli, especialista en intervención de suicidios.
Los suicidios entre ancianos también fueron seis veces mayores en la zona rural que en la urbana, particularmente porque la gente joven se va a trabajar a la ciudad y estos quedan solos y se sienten inseguros.
En Costa Rica las enfermedades mentales, que incluyen la depresión, la cual lleva al suicidio, también están muy extendidas. Es extraño que sigan siendo ignoradas por la mayor parte del sistema social, que incluye instituciones de salud, recreación, cultura, etc.
Los jóvenes en Costa Rica prácticamente carecen de lugares de esparcimiento. Por eso, se aglomeran en las esquinas, para hablar o fumar en compañía de sus amigos.
En Nanjing, que es lo que he visto hasta ahora en China, hay abundantes parques, con canchas en buenas condiciones para que los jóvenes hagan deportes, que incluyen usar sus patinetas, patines, monociclos o bicicletas.
En CR está prohibido usar las patinetas en los parques, entonces, ¿para qué son estos? Parece que para "adornar" los pueblos, nada más.
Sin embargo, aún una sociedad en rápido desarrollo como la china sufre los problemas emocionales de cualquier otro lugar del mundo. Finalmente, todos tenemos las mismas necesidades como seres humanos: cariño, compañía, comprensión de vez en cuando. Un poco de ello cada día podría hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

lunes

15 de setiembre





Luego de 13 días de estar en China, me siento como si hubieran pasado solo unos cuantos. Probablemente sea que el avance en el aprendizaje del idioma es tan lento, que hace que los días parezcan pocos. Esto, a pesar de que vamos relativamente rápido en el estudio, pues llevamos 75 páginas del libro, en tan solo 5 días de clases.
Sin embargo, tengo que repetir una y otra vez los ejercicios de fonética, gramática y escritura. 10 veces no son suficientes para interiorizar una nueva lengua, sus sonidos, sus construcciones gramaticales y, como en este caso, su escritura. Se requieren muchas horas de estudio y práctica, años según la opinión de la mayoría de estudiantes que ya van algo avanzados en la lengua.
Este mundo de los edificios para estudiantes extranjeros es distinto al exterior. Es una mezcla de college gringo, con muchachitos alocados que vienen a hacer lo que no “pueden” en sus países, por represión o falta de edad, y refugio de estudiosos “desubicados”, anhelantes de dominar un idioma y pertenecer a una cultura que no les pertenece. Aquí se realiza trabajo de hormiga, con diligencia y perseverancia, como mandan los proverbios chinos. Esto, al menos, para los estudiantes de maestrías y doctorados que han hecho del estudio lo principal en sus vidas.
Uno, dos, tres años llevan algunos de estos estudiantes en China, tratando de domar esta lengua estructurada y, al parecer, infinita que te obliga a estudiarla día con día para expresar tus ideas de forma más exacta o bella, según la opinión del lector. Los profesores chinos son no solo exigentes con la gramática, según los pupilos, sino también, a veces, demasiado arcaicos, apegados a viejas formas de lenguaje que les parecen más “bellas”, por lo cual deben reescribir sus trabajos “n” cantidad de veces a fin de complacerlos.
El tiempo de estudio que llevo es demasiado poco como para opinar con suficiente criterio, pero la lengua, esta lengua china que me revuelve el estómago a veces, es el reflejo de un pueblo con más de 5.000 años de historia, sobre todo, diligente y ordenado, que sabe y respeta el lugar de cada cosa, como cada trazo y línea tienen su tamaño y lugar adecuados para decir lo que se quiere decir. Si esto cambia, ya será otra cosa.
Mi lugar en el mundo, por ahora, está aquí. Para ver qué, para entender qué. Solo el tiempo y el aprendizaje de este idioma lo dirán.

sábado

La U

La U Normal de Nanjing está en el noreste de la ciudad. En realidad éste es uno de sus tres campus. Aquí se ubican las escuelas de Estudios de la Mujer, Educación, Lengua y Literatura, algunas maestrías, además de todo lo relativo a la enseñanza del chino como segunda lengua. Mi profesora es la autora de los libros para principiantes, así que cuentan con un método de enseñanza "propio", impartido por profesores y alumnos de la escuela. Supongo que esto ha dado cada vez más prestigio a la enseñanza del chino en la Universidad, de modo que este año recibió más de 150 estudiantes becados de todo el mundo, más otros 50 que costean la educación por ellos mismos.
A mediados de setiembre, se celebra en China el Festival de Medio Otoño (Zhongqiu Jié), también conocido como el Festival de la Luna, pues se dedica a dicho astro. Se comen, entonces, yue bing o queques de la luna.
En la Universidad tuvimos dos celebraciones: una realizada por los estudiantes de Enseñanza del Chino para nosotros los extranjeros, a fin de que conociéramos la tradición, y hoy con la comunidad de Nanjing, con un show de talentos en que participaba cualquiera, para ganar frutas o quequitos. Los que más disfrutaron fueron los niños, mientras que los adultos conversaban y escuchaban la participación de los "artistas", disfrutando del favorable clima de esta época. Un buen pretexto para reunirse con la familia y los amigos en el verano.

viernes

12 de setiembre

Esta semana fue la primera de mis clases de mandarin. Sabia que iba a ser dificil, pero la verdad no dimensione ni la dificultad, ni la cantidad de tiempo que tendria que dedicar para aprenderlo.
De hecho, la profesora nos aconsejo estudiar, por lo menos, tres horas fuera de la clase y, si nos cuesta mucho, el doble de tiempo. Ayer ya fue mi primera casi "palmada" estudiando desde las 9 de la noche, hasta la 1 de la mañana y había dedicado, también, tres horas en la tarde.
Es claro que no va a ser nada facil, sobre todo escribir y leer. De hecho, la frustación ha venido a visitarnos a casi todos los estudiantes esta primera semana, así como las dudas de si debemos estar aquí o no, de por qué nos vinimos a aprender esta cosa tan difícil, pudiendo estar en nuestras casas, cómodos y estudiando algo por lo menos en nuestro idioma.
Sin embargo, como dicen, "a lo hecho, pecho". Quizás algunos deserten y vuelvan a sus casas cansados de esta vida de estudiante y las dificultades de la materia, pero creo que la mayoría vamos a aguantar -me incluyo entre ellos-, porque tenemos conciencia de que, a pesar de la dificultad, somos privilegiados de estar acá con una beca. No mucha gente obtiene algo así.
Este año hay más de 150 becados en Nanjing Qifan Daxue, o sea, la Universidad Normal de Nanjing, de todo el mundo, pero cuántos estudiantes hay en el mundo. De verdad que somos un grupo minoritario.
El resto de ticos becados que han escrito están igualmente asombrados por la dificultad del idioma, aunque creo que no tan presionados, pues su estudio será solo por un año, mientras que cuatro de nosotros seguiremos una maestría. En nuestro caso, el idioma es básico y tenemos que aprenderlo y usarlo lo mejor posible.
Para aliviar un poco la presión y el cansancio de los estudios, me inscribí en un gimnascio, en realidad, me ayudaron a inscribirme, porque yo con costos puedo decir hola y gracias. Esta semana también fue la primera de clases y pasaron cosas muy curiosas por esto de no poder hablar el idioma de todos.
Una de las profesoras de yoga habla inglés y tuvo la amabilidad de hacer la clase en los dos idiomas; sin embargo, a la siguiente clase de yoga, con otra profesora, no fue lo mismo. Ella hablaba y hablaba, supongo que motivándonos para meditar y poner la mente en blanco y esas cosas que se hacen cuando se practica yoga; el problema era que yo no sabía qué estaba diciendo, así que mi mente estuvo más ocupada de la cuenta concentrándose para no perderse ningún paso y observar bien lo que hacían la profe o las compañeras.
La señora me veía y corregía mis posturas con sus palabras, pero al ver que yo no arreglaba nada -pues no sabía qué me estaba diciendo-, se me acercaba y me jalaba la cabeza hacia atrás o me ponía la mano en la espalda baja para presionar y que yo mantuviera determinada posición.
Seguramente el resto de las alumnas y la profesora pensaban que yo era un poco lenta para entender, puesto que me hablaba y yo no corregía nada.
Yo solo sentía el dolor en mis músculos cada vez que la señora se acercaba a corregir mis posturas.
Así pasó toda la clase que, a pesar de todo, me gustó mucho, y al final la instructora me preguntó algo. Yo solo dije: wo bu hui hanyu, o sea, no hablo chino y todas dijeron: !ah!!!!!, como confirmando las sospechas de que yo era o retardada o extranjera -tal vez piensen que es lo mismo-, puesto que no entendía nada de nada.
A pesar de las dificultades del idioma, algo me logro dar a entender o comprender a los otros. Ahora me queda aprender el idioma para practicarlo con ellos y poder conocer mejor a la gente china de Nanjing.

martes

7 de setiembre






Por fin parece que empiezo a ver el camino con mayor claridad en esta tierra de líneas y círculos.
Estos dos últimos días han sido muy provechosos para conocer gente, lugares, buses, y ya no me siento tan tan extraña como al principio. Claro, siempre me ven en la calle como un bicho raro, a lo que es difícil acostumbrarse, según una chica serbia con la que hablé, pero nunca cambia, por más años que vivás aquí, así que será mejor aplicarme un baño de aceite para no darle tanta importancia.
Ayer nos hicieron los exámenes médicos para obtener la visa de residencia. Aceptaron todos los que traje de Costa Rica, pero hacían falta el de Hepatitis B y otros, entonces, me tuve que hacer una prueba de sangre. Se supone que un profesor los recoge y la otra semana nos los da, para ir a la policía local y solicitar la visa.
También me fui a la U a ver mis horarios, pero aún no estaban listos; me sentía un poco sola y aburrida, frustrada de no poder hablar ni buscar direcciones, entonces, agarré el Lonely Planet y me fui a buscar un café Internet que viene anunciado. Empecé a caminar por donde creí que era, vi a unos chinos con unas computadoras, entonces, mejor les pregunté, pero no me entendieron –claro- hasta que les mencioné el nombre de la calle que buscaba; entonces, muy amablemente me hicieron un rudimentario mapa sobre cómo llegar. En realidad, el café está bastante cerca de la U –como a 20 min caminando- y es barato; además, me sirvió para conocer algunas calles cercanas.
Luego regresé a la U para ver mis horarios de clases: de lunes a viernes, de 8 a 11:50 de la mañana y lunes, miércoles y viernes de 2 a 3:20, solo conversación o escritura. Voy a tener poco tiempo libre, considerando, además, que quiero ir al gimnasio.
De hecho, Fernando, un estudiante de Guinea Ecuatorial que habla español (éste es el único país de África donde se mantuvo la colonización española, seguida por la francesa e inglesa), me ayudó a encontrarlo. Es barato, hay clases diversas y puedo hacer pesas también. Será interesante interactuar con los chinos allá, aunque sea sin hablarles, por ahora, ver cómo reaccionan ante la presencia de una extranjera.
Otra cosa importante es vigilar mi presupuesto, pues aunque nos van a dar más yuanes de lo que nos habían dicho, aquí todo es plata. Tengo que pagar la lavandería -45 yuanes por 10 lavadas la primera vez y 35 yuanes después por cada 10 lavadas-; el agua -8 yuanes por botellón-; el Internet -40 yuanes-; el transporte cuando salga de la U –cada bus vale Y2, así que podría gastar unos Y50 al mes-; cosas para limpiar el cuarto –porque no nos dan nada- si Thai, mi compañera de cuarto, se los lleva-, lo que puede ser uno Y25 al mes, y la comida que es en lo que más se gasta.
El restaurante de estudiantes es muy barato, con Y5 -como 400 colones- se come bien, sin refresco, pero con mucho arroz, afuera compro snacks y frutas y hay un mercado nocturno todos los días, desde como las 6 de la tarde, donde se consigue de todo más barato, pero como extranjera, siempre tratan de cobrarme más y aún no puedo defenderme, así que me limito a ir al supermercado.
Ayer quise salir parar conocer algún lugar histórico o museo de la ciudad y me fui al Memorial de la Masacre de Nanjing.
La recepcionista del hotel me ayudó con los buses que debía tomar –dos- y la ruta que seguir. Igual me perdí cuando me bajé del primer bus, porque me bajé dos paradas después, así que tuve que tomar el mismo bus para devolverme, pero luego ya ubiqué la calle, el otro bus, y para regresar fue relativamente fácil.
El museo es muy interesante y te alcanza para unas 2 horas y media de recorrido, leyendo la mayoría de cosas detenidamente. Explica la “toma” de Nanjing por parte de los japoneses de diciembre de 1937 a enero de 1938, fueron solo dos semanas, pero fue suficiente para matar a 300.000 personas y violar a unas 20.000 mujeres, niñas y ancianas. En fin, fue una especie de holocausto. Lo mismo que estaban haciendo los alemanes con los judíos, lo hicieron los japoneses aquí. Si hubieran tenido más tiempo, parece que los hubieran matado a todos.
Lo curioso es que al menos un alemán que vivía aquí entonces, pues tenía una fábrica de cemento, colaboró para establecer una zona internacional de refugio para la gente, donde los japoneses no pudieron entrar. Por eso, Hitler le dio una medalla al mérito, por ayudar a la gente en Nanjing; en el Memorial está en exhibición.
Esto me parece absolutamente contradictorio, pues él estaba haciendo lo mismo con los judíos en Europa. Incluso, había un Club de la Esvástica Roja que ayudó a la gente aquí, pero en Europa estaban destrozando gente y países, lo cual resulta muy irracional.
Lo que más me impresionó del museo fueron los testimonios grabados de sobrevivientes a la tragedia, quienes cuentan cómo vieron morir a sus familias enteras –desde los abuelos, hasta los hermanos más pequeños- y fueron heridos en alguna parte de sus cuerpos. Los ahora ancianos lloran cuando narran sus vivencias y me pregunto si heridas como esas llegan a sanarse alguna vez. Probablemente no.
En un caso, un anciano cuenta cómo estaban en la calle, acorralados por los japoneses, y su madre tenía a su hermano pequeño en brazos; entonces, los japoneses le pidieron soltarlo; ella no quiso, por lo cual la abayonetaron para que lo soltara. Puso al niño en el suelo, pero éste se vino donde ella de nuevo para que lo alzara; parece que lloraba porque, entre otras cosas, tenía hambre y quería leche de su mamá. La señora jaló al bebé y la volvieron a abayonetar para que no pudiera alzarlo, sin embargo, herida y en el suelo, logró sacarse el pecho y poner a su hijo a comer. Supongo que también mataron al bebé.
El ahora anciano, su otro hijo, vio todo esto y lloraba al contarlo. Los sobrevivientes se lo llevaron a un refugio y luego le contaron cómo en la calle había una madre con su pequeño hijo tomando leche de su pecho, congelados por el frío, en la calle. “Esos eran mi madre y mi hermanito”, dijo el hombre. Se convirtieron en estatuas de hielo y quedaron como testimonio de esta cruenta matanza.
Cada vez que lo pienso, me hace pensar: cómo podemos llegar a tal nivel de crueldad. Me da miedo saber que cosas como estas pasaron, pues pueden volver a pasar, está en nuestros sistemas ser cruel con los “enemigos”, odiarlos y matarlos, para eso se entrenan los militares, para eso se hacen las guerras, para “derrotar” al otro, lo que casi siempre implica quitarlo del camino, eliminarlo.
De igual forma, siempre viene a mi mente la misma pregunta existencial: por qué hay pueblos, personas, que pasan por esto, y otros no, otros nunca viven cosas como éstas, sino que viven relativamente en paz, como en Costa Rica. Será, acaso, solo una cosa de causa y efecto o que tienen que cumplir cierto camino para purificarse. Me parece algo demasiado cruel como para pensar que tiene que ser así, que ya está escrito.
En el fondo, a pesar de nuestro tercermundismo, quizás los ticos somos uno de los pueblos más inteligentes de la tierra, pues nos gusta la paz, al menos esta militar, la paz personal o colectiva es diferente, y nos hemos librado de muchas cosas terribles gracias a ello.
Es todo por ahora.

lunes

5 de setiembre








Ayer estuve toda la tarde en el distrito comercial de Nanjing, donde están los moles y centros comerciales grandes y más internacionales. Todo es inmenso. En un radio de 5 ó 6 cuadras, hay unos 5 moles gigantescos, con 7 pisos cada uno e infinidad de tiendas. Había otros más bien subterráneos pero igualmente grandes, donde se puede comprar cualquier “chuchería” imaginada: aretes de todos tipos, diademas y prensas, billeteras, bolsos, en fin, todo lo que se ve en Costa Rica en las tiendas chinas, pero de mejor calidad, creo.
En los moles, las cosas son bastante caras comparadas con la calle, pero hay ropa linda, de boutique, y zapatos de todos los precios y marcas.
Tambien fui a un mol de libros: 7 pisos llenos solo de textos en chino, mayormente, pero de todos los géneros, usos, estilos, etc. Ahí pude encontrar un mapa de Nanjing en inglés y chino, útil aunque no en cuanto al transporte público, pues no incluye ningún mapa de buses o trenes, que es lo que yo quería para movilizarme sin usar el taxi. Bueno, señala dónde están las paradas, pero no cuál bus o tren debo tomar, así que no me facilita mucho las cosas.
Mi esperanza está en aprender el chino lo más pronto posible para poder preguntar en la calle con mayor facilidad y así ya no tener que usar el taxi. Espero que sea así.
Los servicios sanitarios siguen siendo otra de las cosas más extrañas. No entiendo cómo pueden orinar o defecar de cuclillas y sin hacer ni un solo ruido. Cuando orino, el chorro suena por todo lado, ellos ni chistan. Luego, vi en la calle a dos muchachitos sentados de cuclillas como cuando uno va al baño, claro, las “coyunturas” se aflojan después de hacer esto todos los días.
En los moles los sanitarios sí son “occidentales”, pero en todo lado hay un olor a orina que penetra muy fuertemente.
Pensaba que en todo lugar del mundo había ticos, pues a todos los lugares donde había ido antes, me encontraba con alguno; sin embargo, aquí se rompió la cuerda, pues no solo no hay ticos, sino que no hay latinos y los occidentales en general son raros de ver en la calle.
De hecho, ayer en los moles, era la única de apariencia extranjera, entre todos esos miles de gentes. Uno se llega a sentir bastante solo en esta situación, pero de nuevo, mi esperanza es aprender el mandarín lo antes posible, para adaptarme de mejor manera.
Los estudiantes que he visto casi todos están con gente de su mismo país, Laos, Korea, creo que eso hace las cosas más fáciles, aunque tal vez no lo sepan. Para mí, es inevitable cierto aislamiento, debido al idioma y la novedad de estar aquí.
Me parece que el encuentro con esta cultura se haria un poco más fácil si enviaran a los estudiantes ticos en parejas y, antes de venir, les explicaran la importancia de saber algunas palabras en chino para comunicarse con la gente en la calle. Yo hubiera estudiado más, sin duda.
Supongo que esta experiencia servirá para aconsejar a los próximos becados del país, porque ojala los siga habiendo.
Ahora me voy a bañar, pues tengo que ir a hacerme exámenes médicos con los otros estudiantes nuevos, para obtener la visa de residencia estudiantil.
¡Zaijian!

3 de setiembre

Finalmente llegue a mi destino en China: Nanjing, Jiangsu, a 303 kilómetros de Shanghai, hacia el noroeste.
Este ha sido un proceso de meses desde Costa Rica para venir aquí, de tomar tantas decisiones: desde dejar mi trabajo, hasta vender las cosas de mi casa, las cuales representaban mi independencia, mi libertad de decisión en muchos sentidos.
Lo que pasé ayer para llegar aquí fue no solo agotador, sino también temerario. Sabía que sería difícil, pero vivirlo es otra cosa, la imaginación pocas veces alcanza las sensaciones que te da la realidad.
Con el vuelo todo salió bien, según lo planeado: 2 horas hasta Chicago y luego buscar la puerta para el avión hasta Shanghai. No cambiaron la puerta sorpresivamente, como me pasó en Miami, y más bien tuve como 40 minutos hasta empezar a embarcar.
El vuelo duró una eternidad, como se suponía. Tuve que levantarme varias veces a caminar por el avión, pues me dolía todo el cuerpo. Después de 10 horas de vuelo, sentís que todo te estorba, que el cuerpo te pesa como una tonelada y no cabe en el asiento que se hace cada vez mas peque;o. Envidiaba a los de clase ejecutiva, pues sus asientos se extienden hasta quedar prácticamente acostados. Yo anhelaba una cama como lo más, pero bueno, sobreviví y el avión llegó al aeropuerto Pudong, en Shanghai, unos 30 minutos antes de lo planeado.
Luego, caminar a Inmigración. Se tomaron unos minutos para revisar mi pasaporte, incluso me hicieron firmar en un papel para comparar la firma con la del pasaporte. Parece que el papel era un poco extraño para ellos, pues lo revisaron con una especie de lupa para buscar no sé qué que tampoco sé si encontraron, pues no entendí nada de lo que dijeron.
Ahí empezó la aventura de estar incomunicado, hablar y que nadie te entienda, que te hablen y no tener idea de lo que te dicen.
Bueno, pasé Inmigración sin problema; luego recoger el equipaje que fue muy rápido, pasarlo por una máquina de rayos X, todo bien. Luego, debía ir a buscar el bus para venir a Nanjing, que estaba anunciado en las pantallas del aeropuerto. Debía buscar la puerta #15, cruzar la calle y ahí estaría la estación de los buses de larga distancia, uno de los cuales me traería directamente a Nanjing.
Salí del aeropuerto, como me dijo la chica a la que le pregunté en inglés y que algo pudo decirme al respecto. Cuando crucé la calle, había un hombre buscando no sé qué, me preguntó a dónde iba, le dije que a Nanjing. Los buses estaban en un segundo piso y yo estaba sobre la calle, supuse que habría un ascensor, pero nunca lo encontré. Tuve que subir las maletas por dos juegos de gradas, bueno, pensé que la cosa era hacerlo rápido.
Vi que había una ventanilla para tiquetes. Fui allá y ¡ah sorpresa!, como me dijo el hombre que estaba en la calle abajo (al que no le creí porque pensé que quería ofrecerme un taxi o algo), no había buses para Nanjing. Según la mujer, no ese día, ni ningún otro. Por eso, debía ir hasta la estación del tren en Shanghai centro. Me aconsejó tomar el bus del aeropuerto hasta allá.
Ok, qué más hacer, pensé, pues buscar el tal bus. Antes de venir aquí, habia leido que las opciones para ir a Nanjing eran solo el bus o el tren. Encontré entonces el ascensor para volver al aeropuerto y preguntar por el bus #5 que me llevaría a la estación de trenes en Shanghai.
Una mujer me recibió con no mucha amabilidad, metí mis maletas en el maletero (pues no creás que la gente te ayuda a cargar el peso, no les gusta mucho hacer esfuerzos físicos, creo) y me subí al bus, sin entender muy bien a quién pagar el pasaje o cuánto costaba, pero nos fuimos.
Tampoco tenía idea de cuán cerca o lejos estaba de la estación de trenes. Empecé a leer el Lonely Planet para tratar de ubicarme mejor en un mapa y encontrar el lugar a donde iríamos. Luego de mucho leer, lo encontré en un mapa, sin embargo, aún así no sabía a qué distancia estábamos de allá.
En fin, luego de dormir unas 3 ó 4 horas en dos días, estaba agotada, aún así leí en el bus, me dormía a ratos sin darme cuenta, veía la ciudad, etc. Shanghai es inmenso, con edificios gigantescos, como los de Nueva York, pero en un espacio físico muchísimo más grande. Los edificios parecían de apartamentos u oficinas, no lo sé bien, pero gigantescos.
Otros barrios por los que pasamos lucían más “hacinados”, caseríos con mucha gente en las calles y ropa tendida en las ventanas de los segundos pisos, bueno, más bien en especies de tendederos de metal colgados frente a las ventanas.
Las autopistas también son gigantescas, de mínimo cuatro carriles en cada dirección, como los llamados “free-ways” gringos, con una calles encima de otras, como culebras de cemento que cubren toda la ciudad.
Llegamos a la estación de trenes en unos 40 ó 45 minutos. Había mucha gente esperando el bus, sobre todo hombres, los cuales se tiran "encima" de vos para ofrecerte transporte. Era difícil entender qué querían, pues su inglés es apenas para decir los nombre de las ciudades o “bus” o “train” o “taxi”.
Recogí mis maletas (las cuales odié a cada momento pues pesaban mucho, más el bolso con mi computadora, me hizo todo mucho más difícil) y me fui con dos chinos que me ofrecieron tomar un bus hasta Nanjing. Leí en el Lonely Planet que tomar el tren es difícil para un extranjero, más aún cuando no habla chino, pues hay diferentes tiquetes, de distintos precios, a un mismo lugar. Además, parece que es un caos dentro de la estación y tenés que comprar el tiquete a gritos. No quería pasar por eso, por lo que mi primera opción sería encontrar una estación de buses hacia Nanjing.
En fin, no sé por qué, pero me fui con uno de los hombres en una moto-taxi. Fui muy divertido ir en un espacio tan reducido con mis maletas. Llegamos a una esquina como a los tres minutos, y había un bus que estaba por partir. Una mujer en el bus gritaba como loca a los hombres y a mí, no entendía nada por supuesto y el chofer del bus arrancó. Una de mis maletas ya estaba en el maletero y la otra no. El hombre me pedía el dinero, yo le decía que pagaría la plata en el bus (porque luego de irme con él y regatear un pago de 150 yuanes por el viaje, pensé en si quería los Y150 solo por ese viaje en moto-taxi o hasta Nanjing. Traté de preguntarle y me dijo que Nanjing, Nanjing, pero ninguno de los dos nos entendimos, la verdad).
Finalmente, la mujer seguía gritando, abrió el maletero, bajó mi maleta, se subió en el bus y este arrancó. Se fueron, dejándome en medio de la calle con el hombre pidiéndome “Money, Money” y yo totalmente perdida. En eso vi un taxi venir, lo paré, subí mis maletas y no le di un centavo al hombre. No sabía cómo iba a reaccionar, pero solamente decía “Money, Money for the trip”. Le dije en español: “no hiciste nada, el bus se fue” (como si me entendiera), me subí al taxi y él solamente sonrió y se fue resignado.
Dice una canción que “la vida es eterna en 5 minutos”. Con esta experiencia lo vi en primera fila, no solo porque me permitió ver cómo funciona, más o menos, el rol de esta gente que espera a los viajeros en la calle, sino también porque (por suerte) encontré una gente china que busca tu plata, pero tampoco te hace daño. El hombre pudo haber sido agresivo o algo conmigo, pero no lo fue, por suerte. Nunca me tocó ni mucho menos y finalmente se fue sonriendo. La experiencia fue frustrante pero no terrible. Supongo que mi viaje será así en muchísimas ocasiones.
Una vez en el taxi, decidí ir a la estación de buses que venía en el Lonely Planet, cercana a la de trenes. Le enseñé la dirección al taxista, quien me llevó en unos 7 minutos. Me costó Y11.
En la estación, de nuevo estaba la gente pidiéndote plata para llevarte las maletas en un carrito o cualquier cosa. Esta vez solo decía: no no, y los ignoré. Hay que pasar las maletas por rayos X en cada estación, entré y le dije a un hombre: Nanjing, Nanjing. Este me dijo: no no, yo pensé: qué??. Me dijo: no, Nanjing y se fue a traer a una mujer.
La mujer mascullaba el inglés, pero fue suficiente como para explicarme que en esa estación de buses no había transporte a Nanjing, debía ir a otra. Me señaló la estación de trenes, le pregunté varias veces si en la estación había buses también. No nos entendíamos mucho, hasta que le pregunté por el número de calle, me lo escribió en un papel en inglés y chino para enseñarle al taxista.
De nuevo volver a salir para tomar un taxi. Dios, estaba cansada, confusa, asustada, preocupada, de todo, pero tomé otro taxi y le enseñé la dirección que me habían escrito. El me repitió, en chino, que era una estación de buses como aquella en que estaba. Le dije: shí, shí, pero para ir a Nanjing. Ok, nos fuimos pero tardamos más tiempo, por lo cual me preocupé de que hubiera entendido que quería ir hasta Nanjing o algo así. Le volví a enseñar la dirección y me dijo, con señas, que ya casi llegábamos. Pagué Y17, porque estaba algo lejos, pero me enseñó dónde debía ir.
De nuevo, mucha gente en la calle, carros, taxis, bicicletas, gente preguntándote no sé qué cosas. Yo lo ignoré todo y caminé hasta la estación. En la puerta, el hombre me explicó dónde comprar el tiquete. Una vez comprado, les pregunté los detalles: la puerta a la que ir, la hora (7 de la noche) y el lugar (2do. piso de la estación).
De nuevo, tuve que pasar las maletas por los rayos X y el encargado me preguntó (entendí por las señas) si lleva algún tarro con spray. Abrí la maleta para que viera y le enseñé uno. Me pidió volver a pasar la maleta pues era más bien un tarro metálico lo que buscaba. Me acordé que tenía uno y se lo enseñé (el gel para rasurarse). Quedó tranquilo y me dejó ir. Luego no encontraba la llave de los candados de la maleta. La había dejado adentro. Los hombres sonrieron y me despidieron.
Para ir al segundo piso, solo había escaleras eléctricas. No es muy fácil moverse con dos maletas de 50 kilos una y unos 30 la otra, pero las subí a como pude en las escaleras y fui a buscar la puerta #8 del bus a Nanjing. Eran las 6:20 de la tarde, más o menos. Estaba a tiempo para descansar un poco antes de partir.
Una vez allá, me aseguré de preguntarle a una mujer –que mascullaba el inglés, también- si esa era la puerta correcta. Me explicó que el #3 que venía en el tiquete era el asiento del bus.
Ok, fui un momento al baño y me encontré con otra experiencia interesante, pues era un hueco en el piso, con un caño por donde corre agua cada cierto tiempo y sin puertas, así que pude ver a una señora, como mi madre o más, orinando o no sé qué, lo mismo que al resto de las mujeres. Fue bastante extraño escuchar y ver esto, me hizo reír.
Como a las 6:50 le pregunté al hombre de la puerta si el tiquete estaba bien. Me hizo señas de volver a sentarme pues aún no era tiempo de abordar. 5 minutos antes de las 7 entré al bus. Le pregunté al chofer, con el mapa, a qué parte de Nanjing iríamos. Me explicó, más o menos, y me dijo que debía tomar un taxi para ir al Hotel Nanshan, en la Universidad.
En fin, así partió el bus, que duró casi 3 horas y media, por lo que dormía, miraba el camino, dormía, hasta que llegué a Nanjing. Parece una ciudad también grande, más similar a las dimensiones de Nueva York, digamos, por lo que pude ver. Una vez abajo, de nuevo había mucha gente preguntándote a dónde ibas y si te llevaban. Solo le pregunté a un hombre: ¿taxi? Me dijo que sí y me fui con él.
Le enseñé la dirección del Hotel Nanshan con el Lonely Planet y en unos 10 minutos llegamos. Pagué Y16. Finalmente estaba en la recepción del hotel. El lugar que había buscado hacer toda la tarde, finalmente había llegado. Por fin, me sentí más segura.
La recepcionista me hizo algunas preguntas con un inglés básico, confirmó que me quedaría aquí un año y me informó que debo pagar Y500 de depósito por la llave, pero no tenía dinero, así que quedé en dárselos al siguiente dia, luego de ir al banco. Le pedí un mapa de la ciudad y dijo no tener (muy raro para ser un hotel, pero bueno). Luego me indicó a qué cuarto ir, añadiendo que ya había una persona aquí.
Una vez frente al cuarto, escuché risas de mujeres, así que mejor toqué la puerta para no asustarlas y, efectivamente, había cuatro chicas comiendo y hablando. Me recibieron con mucha amabilidad y, por suerte, al menos dos de ellas hablaban inglés.
La que está en el cuarto conmigo se llama Thai, es una muchachita de Laos, pero también se queda otra chica de Laos que vino con ella a la universidad. Parece que se van el domingo a la Escuela de Economía de la U, así que vivirán a más o menos una hora de aquí. Quizás por eso la otra no tiene cuarto ya.
Las otras dos chicas eran una de la ex Yugoslavia y la otra de Korea. Muy amables todas, por suerte, me sentí bien recibida y me dieron ropa para poner en la cama porque aquí no te dan nada. Hay que comprar todo: desde la ropa de cama, hasta el papel higiénico y el basurero.
Estas chicas ya llevan un año aquí, así que tienen de todo, pero cuando se vayan, me voy a quedar sin nada. En fin, me preocuparé por eso luego.
Ahora, debo ir a bañarme para inscribirme en la Universidad, buscar el banco, hacer algunas compras. Será otro día de aventuras, sin duda.