Ayer estuve toda la tarde en el distrito comercial de Nanjing, donde están los moles y centros comerciales grandes y más internacionales. Todo es inmenso. En un radio de 5 ó 6 cuadras, hay unos 5 moles gigantescos, con 7 pisos cada uno e infinidad de tiendas. Había otros más bien subterráneos pero igualmente grandes, donde se puede comprar cualquier “chuchería” imaginada: aretes de todos tipos, diademas y prensas, billeteras, bolsos, en fin, todo lo que se ve en Costa Rica en las tiendas chinas, pero de mejor calidad, creo.
En los moles, las cosas son bastante caras comparadas con la calle, pero hay ropa linda, de boutique, y zapatos de todos los precios y marcas.
Tambien fui a un mol de libros: 7 pisos llenos solo de textos en chino, mayormente, pero de todos los géneros, usos, estilos, etc. Ahí pude encontrar un mapa de Nanjing en inglés y chino, útil aunque no en cuanto al transporte público, pues no incluye ningún mapa de buses o trenes, que es lo que yo quería para movilizarme sin usar el taxi. Bueno, señala dónde están las paradas, pero no cuál bus o tren debo tomar, así que no me facilita mucho las cosas.
Mi esperanza está en aprender el chino lo más pronto posible para poder preguntar en la calle con mayor facilidad y así ya no tener que usar el taxi. Espero que sea así.
Los servicios sanitarios siguen siendo otra de las cosas más extrañas. No entiendo cómo pueden orinar o defecar de cuclillas y sin hacer ni un solo ruido. Cuando orino, el chorro suena por todo lado, ellos ni chistan. Luego, vi en la calle a dos muchachitos sentados de cuclillas como cuando uno va al baño, claro, las “coyunturas” se aflojan después de hacer esto todos los días.
En los moles los sanitarios sí son “occidentales”, pero en todo lado hay un olor a orina que penetra muy fuertemente.
Pensaba que en todo lugar del mundo había ticos, pues a todos los lugares donde había ido antes, me encontraba con alguno; sin embargo, aquí se rompió la cuerda, pues no solo no hay ticos, sino que no hay latinos y los occidentales en general son raros de ver en la calle.
De hecho, ayer en los moles, era la única de apariencia extranjera, entre todos esos miles de gentes. Uno se llega a sentir bastante solo en esta situación, pero de nuevo, mi esperanza es aprender el mandarín lo antes posible, para adaptarme de mejor manera.
Los estudiantes que he visto casi todos están con gente de su mismo país, Laos, Korea, creo que eso hace las cosas más fáciles, aunque tal vez no lo sepan. Para mí, es inevitable cierto aislamiento, debido al idioma y la novedad de estar aquí.
Me parece que el encuentro con esta cultura se haria un poco más fácil si enviaran a los estudiantes ticos en parejas y, antes de venir, les explicaran la importancia de saber algunas palabras en chino para comunicarse con la gente en la calle. Yo hubiera estudiado más, sin duda.
Supongo que esta experiencia servirá para aconsejar a los próximos becados del país, porque ojala los siga habiendo.
Ahora me voy a bañar, pues tengo que ir a hacerme exámenes médicos con los otros estudiantes nuevos, para obtener la visa de residencia estudiantil.
¡Zaijian!
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