Esta semana fue la primera de mis clases de mandarin. Sabia que iba a ser dificil, pero la verdad no dimensione ni la dificultad, ni la cantidad de tiempo que tendria que dedicar para aprenderlo.
De hecho, la profesora nos aconsejo estudiar, por lo menos, tres horas fuera de la clase y, si nos cuesta mucho, el doble de tiempo. Ayer ya fue mi primera casi "palmada" estudiando desde las 9 de la noche, hasta la 1 de la mañana y había dedicado, también, tres horas en la tarde.
Es claro que no va a ser nada facil, sobre todo escribir y leer. De hecho, la frustación ha venido a visitarnos a casi todos los estudiantes esta primera semana, así como las dudas de si debemos estar aquí o no, de por qué nos vinimos a aprender esta cosa tan difícil, pudiendo estar en nuestras casas, cómodos y estudiando algo por lo menos en nuestro idioma.
Sin embargo, como dicen, "a lo hecho, pecho". Quizás algunos deserten y vuelvan a sus casas cansados de esta vida de estudiante y las dificultades de la materia, pero creo que la mayoría vamos a aguantar -me incluyo entre ellos-, porque tenemos conciencia de que, a pesar de la dificultad, somos privilegiados de estar acá con una beca. No mucha gente obtiene algo así.
Este año hay más de 150 becados en Nanjing Qifan Daxue, o sea, la Universidad Normal de Nanjing, de todo el mundo, pero cuántos estudiantes hay en el mundo. De verdad que somos un grupo minoritario.
El resto de ticos becados que han escrito están igualmente asombrados por la dificultad del idioma, aunque creo que no tan presionados, pues su estudio será solo por un año, mientras que cuatro de nosotros seguiremos una maestría. En nuestro caso, el idioma es básico y tenemos que aprenderlo y usarlo lo mejor posible.
Para aliviar un poco la presión y el cansancio de los estudios, me inscribí en un gimnascio, en realidad, me ayudaron a inscribirme, porque yo con costos puedo decir hola y gracias. Esta semana también fue la primera de clases y pasaron cosas muy curiosas por esto de no poder hablar el idioma de todos.
Una de las profesoras de yoga habla inglés y tuvo la amabilidad de hacer la clase en los dos idiomas; sin embargo, a la siguiente clase de yoga, con otra profesora, no fue lo mismo. Ella hablaba y hablaba, supongo que motivándonos para meditar y poner la mente en blanco y esas cosas que se hacen cuando se practica yoga; el problema era que yo no sabía qué estaba diciendo, así que mi mente estuvo más ocupada de la cuenta concentrándose para no perderse ningún paso y observar bien lo que hacían la profe o las compañeras.
La señora me veía y corregía mis posturas con sus palabras, pero al ver que yo no arreglaba nada -pues no sabía qué me estaba diciendo-, se me acercaba y me jalaba la cabeza hacia atrás o me ponía la mano en la espalda baja para presionar y que yo mantuviera determinada posición.
Seguramente el resto de las alumnas y la profesora pensaban que yo era un poco lenta para entender, puesto que me hablaba y yo no corregía nada.
Yo solo sentía el dolor en mis músculos cada vez que la señora se acercaba a corregir mis posturas.
Así pasó toda la clase que, a pesar de todo, me gustó mucho, y al final la instructora me preguntó algo. Yo solo dije: wo bu hui hanyu, o sea, no hablo chino y todas dijeron: !ah!!!!!, como confirmando las sospechas de que yo era o retardada o extranjera -tal vez piensen que es lo mismo-, puesto que no entendía nada de nada.
A pesar de las dificultades del idioma, algo me logro dar a entender o comprender a los otros. Ahora me queda aprender el idioma para practicarlo con ellos y poder conocer mejor a la gente china de Nanjing.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario