miércoles

Honk Kong 6. Playa Stanley

































































































Si hubiera sabido que la playa en Honk Kong iba a ser tan linda, me hubiera ido a verla días antes y no hasta el domingo al mediodía. En realidad, toda la semana estuvimos ocupados de acá para allá, conociendo los rincones más "famosos" de las islas. El domingo en la tarde, por fin saqué el tiempo para irme para allá, eso sí, sin José Pablo, pues eso de tumbarse bajo el sol no le gusta mucho.

El administrador del hostal me dijo dónde tomar la microbuseta que me llevaría hasta Stanley Market, que también es un lugar de compras conocido por los hongkoneños y mencionado en el Lonely Planet, sobre todo por los buenos precios, si regatea, y calidad de la mercadería.

Primero me costó un poco encontrar la calle para tomar el bus, pero eso es normal para mí cuyo sentido de la dirección es uno de los más malos que he visto, sin embargo, me gusta viajar, así que ni modo, tengo que sobrevivir con él y acostumbrarme a caminar siempre más de la cuenta.

Una vez en el bus, nos tomó alrededor de 25 minutos llegar hasta el pueblo "de" Stanley y, llegados allá, todo fue muy fácil, como siempre en Honk Kong, no sólo por lo pequeño del lugar, sino también por lo bien señalizado que estaba todo.

La comodidad también era asombrosa, en el sentido de disponer de baños públicos limpios, con papel higiénico disponible, jabón desinfectante, duchas, vestidores, en fin, todo lo necesario para pasar aún un mejor día en la playa.

Primero me fui a conocer el Mercado de Stanley, que estaba lleno de extranjeros, sobre todo ingleses, haciendo compras y compras. Yo me di el gusto de una enagua de manta que quería desde que estaba en Costa Rica y nunca me compré. Por supuesto, quería comprar más pero mi bolsillo no me daba.

Luego me fui a caminar por los alrededores del "pueblo" que es más un espacio con restaurantes para que los turistas gasten su plata comiendo lo mismo que en otros lugares, pero más caro, por tener el mar al frente.

A mí me interesaba ver el Templo Tin Hau, ubicado en el mismo lugar, tan solo al final de la "calle", y que la mayoría de turistas ignoró. Este está dedicado a la Diosa del Mar, Tin Hau, también llamada la Emperatriz del Cielo. Su primer templo en Honk Kong data de 1012.

Según indican ahí mismo, el templo fue construido en un lugar propicio Fung Shui, desde 1767. En sus muros hay otras deidades, pero Tin Hau ocupa el centro de todas.

En el templo también está colgada una piel de tigre, para espantar a los espíritus malignos, pues este animal apareció en Stanley en 1940 y fue asesinado. Luego, en 1942, cuando dos bombas japonesas cayeron aquí y no explotaron, la gente pensó que el lugar estaba especialmente protegido, supongo, que por el espíritu del tigre o algo así.
Durante el cumpleaños de la diosa, el 23 del tercer mes lunar, los lugareños llenan el lugar y celebran con presentaciones de ópera china.

Una vez tomadas las fotos de rigor, me fui a pasar el resto de la tarde sentada en la arena, leyendo el periódico, como anhelaba hacerlo desde hace 6 meses en que estoy en China. La mayoría de gente allá eran ingleses que viven en estas áreas, en caros condominios con vista al mar. También había uno que otro honkoneño tomando el sol.

En otra parte de la playa, donde hay "cocinas" para hacer barbacoas, estaban los honkoneños disfrutando con sus familias de pick-nics, abundante comida, sol, mar, qué más se puede pedir, eso sí, claramente separados de los "extranjeros".

Así, cada uno disfrutó a su forma de una fantástica y soleada tarde, cálidamente acariciada por un viento agitador que nos refrescaba a unos y a otros, les permitía practicar sus deportes favoritos.

Una experiencia revitalizante, sin duda!

1 comentario:

macizo dijo...

qué rico!!! Se me hizo la boca agua de pensar en el solcito y lo rico que estuvo ese día descanso...Acá llueve, llueve, llueve....Abrazo, Carito!