Nuestra travesía hacia Honk Kong empezó el martes 2 de febrero, cuando Jose y yo tomamos el tren de las 5 de la tarde en la estación de Shanghai. En él pasaríamos las próximas 18 horas, atravesando el sur de China hasta la provincia de Guangzhou o Cantón, a la que pertenecen los 1.103 kilómetros cuadrados de territorio que conforman las cuatro áreas honkonesas, o sea, las islas de Honk Kong, Kowloon, Nuevos Territorios e Islas Periféricas (ver: http://www.discoverhongkong.com/eng/).
Nuestra cabina en el tren era para cuatro personas y nos tocaría dormir en las literas superiores de los camarotes, según los tiquetes que compramos. A pesar del espacio reducido y de tener que ser relativamente ágil para subir y bajar de ellas, las camas eran bastante cómodas y limpias, así que nos sentimos a gusto desde el primer momento, aunado a nuestros compañeros de viaje: un profesor de Ingeniería de Nanjing, quien se comunicaba bastante bien en inglés, por lo que disfrutamos de su conversación durante largos ratos del viaje, y un señor originario de Honk Kong, quien vive en Shanghai desde hace muchos años.
Nuestra cabina en el tren era para cuatro personas y nos tocaría dormir en las literas superiores de los camarotes, según los tiquetes que compramos. A pesar del espacio reducido y de tener que ser relativamente ágil para subir y bajar de ellas, las camas eran bastante cómodas y limpias, así que nos sentimos a gusto desde el primer momento, aunado a nuestros compañeros de viaje: un profesor de Ingeniería de Nanjing, quien se comunicaba bastante bien en inglés, por lo que disfrutamos de su conversación durante largos ratos del viaje, y un señor originario de Honk Kong, quien vive en Shanghai desde hace muchos años.
Ambos viajeros iban a las islas para visitar familia o por negocios, como lo hacen cada año, así como a comprar algunas cosas. Con el segundo señor no conversamos pues hablaba solo el dialecto de Shanghai, que ni yo ni Jose conocemos, sin embargo, tambien se comportó amablemente durante todo el viaje.
Las 18 horas pasaron relativamente rápido, pues unas ocho estuvimos durmiendo, así que en realidad el viaje se hizo ligero. Al llegar a Honk Kong revisaron nuestros pasaportes y visas, pues ésta es una Región Administrativa Especial en China. De hecho, al referirse a ella, el gobierno chino la ha declarado como parte de un solo país, pero con dos sistemas: el británico y el asiático.
Los ticos no necesitamos visa especial para ir allá, pero sí requerimos tener una para volver a China. Jose y yo tenemos permiso de residencia por un año, así que nos permitieron quedarnos en Honk Kong durante un mes.
Una vez que pasamos por Migración, nos fuimos a comprar la tarjeta de transporte llamada Octopus o Pulpo, pues con ella se puede viajar en cualquier medio de la ciudad: desde el bus hasta el metro, tranvía, taxi, además de poder usarla en supermercados, restaurantes, etc.
Cuando la compramos, nos fuimos a buscar el metro para llegar a nuestro hostal, cuya dirección teníamos bastante clara, pues el administrador nos la había enviado por Internet.
Las 18 horas pasaron relativamente rápido, pues unas ocho estuvimos durmiendo, así que en realidad el viaje se hizo ligero. Al llegar a Honk Kong revisaron nuestros pasaportes y visas, pues ésta es una Región Administrativa Especial en China. De hecho, al referirse a ella, el gobierno chino la ha declarado como parte de un solo país, pero con dos sistemas: el británico y el asiático.
Los ticos no necesitamos visa especial para ir allá, pero sí requerimos tener una para volver a China. Jose y yo tenemos permiso de residencia por un año, así que nos permitieron quedarnos en Honk Kong durante un mes.
Una vez que pasamos por Migración, nos fuimos a comprar la tarjeta de transporte llamada Octopus o Pulpo, pues con ella se puede viajar en cualquier medio de la ciudad: desde el bus hasta el metro, tranvía, taxi, además de poder usarla en supermercados, restaurantes, etc.
Cuando la compramos, nos fuimos a buscar el metro para llegar a nuestro hostal, cuya dirección teníamos bastante clara, pues el administrador nos la había enviado por Internet.
Después de unos 20 minutos en tres subterráneos diferentes, llegamos al área del hostal: Causeway Bay, una de las más movidas comercialmente hablando, llena de "malles" y tiendas de marcas reconocidas.
El Hostal Honk Kong está ubicado en el tercer piso del edificio de apartamentos. Su administrador, Sam, un cantonés bastante amable, nos recibió y dio la llave de la habitación, la que por dicha estaba bastante limpia y era suficientemente cómoda para dos personas.
Una vez que acomodamos nuestras maletas, nos fuimos para Kowloon, al área de los museos de Honk Kong, buscando aprovechar que los miércoles son gratis.
El Hostal Honk Kong está ubicado en el tercer piso del edificio de apartamentos. Su administrador, Sam, un cantonés bastante amable, nos recibió y dio la llave de la habitación, la que por dicha estaba bastante limpia y era suficientemente cómoda para dos personas.
Una vez que acomodamos nuestras maletas, nos fuimos para Kowloon, al área de los museos de Honk Kong, buscando aprovechar que los miércoles son gratis.
Volvimos a tomar el metro y, una vez allá, decidimos entrar al Museo de Arte, donde observamos una exposición de un artista chino y algunas exposiciones pequeñas.
Además, nos fuimos a buscar tiquetes para asistir a algún evento del Festival de las Artes que empezaría esa semana, sin embargo, ya todos estaban vendidos, así que tuvimos que conformarnos con quedar en una lista de espera para que nos llamaran en caso de devolvieran algún tiquete, lo cual lamentablemente nunca pasó.
Nos fuimos entonces a caminar por los alrededores de Kowloon y quedé impresionada por la cantidad de tiendas y gente en las calles, así como por la hermosa vista de la bahía. Luego, conocimos los nombres de algunos actores famosos del cine cantonés, cuyas estrellas están puestas en la Avenida de las Estrellas, entre ellos, los más conocidos para nosotros, Bruce Lee y Jackie Chan, el cual tiene su propio gimnascio en la ciudad.
Ese fue nuestro primer encuentro con Honk Kong y su gente, el cual nos dejó sumamente satisfechos, aún más cuando pude darme el gusto de comer semillas de marañón, luego de 5 meses de no probarlas, ya que en el continente -Nanjing- son muy muy caras.
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