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Honk Kong 1










Honk Kong y su grupo de islas son llamados "La Perla de Asia" y, como tal, son un lugar atractivo, seductor, caro y que uno quisiera llevarse "para la casa" sin duda, en mi caso sobre todo por su limpieza y organización envidiables.
Allí encontré movimiento constante, gente de todas nacionalidades, comercio y negocios a gran escala, es un "mall" instalado en una isla, lo que le agrega hermosas vistas de la bahia, el sonido del mar, el olor a pez, el clima cálido y el sol durante casi todo el día. Yo no pediría más de un lugar para vivir, tan solo que fuera más barato y accesible para mí, claro.
Como estudiante becada, mi presupuesto no daría para sobrevivir en un lugar así: mientras en Nanjing, donde vivo ahora, un almuerzo me cuesta 5 yuanes en el comedor estudiantil, en Honk Kong comprábamos comida en el supermercado, porque era más barata, y nos costaba unos 20 yuanes.
Usar el metro en Honk Kong cuesta entre 7 y 8 yuanes por viaje, mientras que en Nanjing sale a 2 y en Shanghai a 4; sin embargo, ni en Nueva York, ni en Suiza, que son de las ciudades más "desarrolladas", famosas por sus sistemas de transporte, por ejemplo, vi el orden y la limpieza que hay en ese grupo de islas. Los baños públicos son el mejor modelo.
Por otra parte, de cada 10 cantoneses que caminan por la calle (son la mayoría de la población en Honk Kong), uno se topa con dos o tres extranjeros, mayoritariamente ingleses que trabajan en los bancos o grandes compañías de negocios, instalados en los "malles" que hay en casi cada esquina. También hay muchos hindúes, quienes te ofrecen comprar carteras o relojes de imitación por una "módica" suma, e indonesios, como las mujeres musulmanas de la foto.
La historia "multiétnica" de las islas ha hecho que los locales estén acostumbrados a convivir con extranjeros, por lo que nuestra cara de ticos no causó tanta sorpresa entre la gente, como sí me ocurre todos los días en Nanjing. De hecho, casi toda la gente habla cantonés como primera lengua e inglés como segunda, así que comunicarnos con la gente fue muy fácil, así como movilizarnos por la ciudad, pues todos los lugares turísticos están muy bien señalados en las calles y estaciones de metro.
En los supermercados se puede encontrar cualquier producto del mundo "occidental", lo que es difícil o caro de comprar en "mainland" o el continente, como le llaman al resto de China.
En mi caso, la comodidad me atrae más que la rusticidad, así que me intriga cómo los ingleses y cantoneses lograron una ciudad con este nivel de desarrollo, es lo que me queda por investigar. Los alcaldes del resto del mundo también deberían estudiar la ciudad con detenimiento.

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