Unas dos semanas antes de terminar el año, los estudiantes de Nanshida empezamos las reuniones y celebraciones.
Estar lejos de los amigos y la familia en esta época no es nada fácil; ahora puedo hacerme una somera idea de lo difícil que debe ser para aquellos que obligatoriamente tienen que estar alejados de sus seres queridos por años y años, tal vez por estar ilegales en un país, por haber un conflicto armado, por estar en peligro sus vidas, por huír de la cárcel.
A propósito, aprovecho un pasaje de Milán Kundera -La ignorancia- que me envió mi adorado David:
"En griego, "regreso" se dice nostos. Algos significa "sufrimiento". La nostalgia es, pues, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. La mayoría de los europeos puede emplear para esta noción fundamental una palabra de origen griego (nostalgia) y, además, otras palabras con raíces en la lengua nacional: en español decimos "añoranza"; en portugués, saudade. En inglés sería homesickness, o en alemán Heimweh, o en holandés heimwee. El islandés, una de las lenguas europeas más antiguas, distingue claramente dos términos: söknudur: nostalgia en su sentido general; y heimfra: morriña del terruño. Los checos, al lado de la palabra nostalgia, tienen su propio sustantivo: stesk; una de las frases de amor checas más conmovedoras es styska se mi po tobe: "te añoro; ya no puedo soportar el dolor de tu ausencia". En español, "añoranza" proviene del catalán enyorar, derivado del verbo latino ignorare. A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos y no sé qué es de ti. (...)".
Para los que estamos lejos, tal vez la "mejor" forma de "matar" la nostalgia, el dolor de la ignorancia, es acercarse a los otros que están alrededor; es un poco buscar saber de los que están aquí, para no sufrir tanto por saber tan poco de los que están ausentes.
Esto traté de hacer este fin de año, conocer a nuevas personas y enseñarles un poco de mí, lo que al final resultó en una experiencia enriquecedora y un cierre cálido del 2008.
En estas fotos pueden ver mi reunión en el dormitorio de Boyana, mi amiga serbia, con sus compañeros de clase, todos chinos, quienes nos enseñaron a hacer jiaotzi, una comida tradicional. "A cambio", yo bailé merengue y cha cha chá con las chicas. La pasamos super bien.
1 comentario:
Hola, Carito... me alegra saber que has encontrado una forma de matar esa "saudade"... esa ignorancia que surge de la distancia y de la ausencia del otro. Leer tus comentarios siempre me hacen sentirte cerca de mí y, a la vez, me llenan de tranquilidad porque sé que estás bien.
Te quiero mucho y te deseo un año lleno de éxitos y enseñanzas.
Un abrazo,
-David
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